viernes, 13 de julio de 2018

SUEÑO INMACULADO III


Reposaba un diamantes sobre la arena, 
atento a la marea cercana, 
con un sueño lejano de la playa,
emerge de la noche,
una perla que brilla sin ojos,
cayendo, muy lento,
desde lo alto,
nubes y oscuridad, 
cayendo como una cascada
que nunca el llanto abandona.

Y se hunde, como espada en cuerpo ajeno,
a propósito de los hilos del tiempo,
revolviéndose como dedos y manos,
como una constante duda en el universo,
eco de las carcajadas, 
abriendo sus alas para desaparecer,
pero no es un ángel,
es aquella negrura apartada,
hundiéndose en la ceniza,
en fugaz movimiento del relámpago, 
serán otros los días,
otros los llantos.

Será este sueño,
revelación del auténtico rostro,
por luz y sombra partido,
serán sus ojos original distracción,
exhalando bajo la piel,
y prosiguen las preguntas,
las dudas que tanto me turban,
dónde estábamos cuando 
el desastre ocurrió...

Se rompen las piezas,
como huesos tan frágiles,
porque carecían de humildad,
a ciegas resuelto el conflicto,
esperando una revolución, 
tras nubes frías como témpanos,
con el corazón ardiendo,
porque el presente no existe, 
"nunca estuvimos"
no regresamos,
es la realidad un espejismo,
besándolo en los labios,
el brillo perdido de la carne,
entre salvajes emociones...

Afuera, 
nadie va a escucharte, 
aureola fúnebre,
afuera se hace tarde,
porque este bello mundo,
adornado de azul terciopelo,
jamás nació...


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