viernes, 11 de octubre de 2019

CARNE, MADERA Y ESTRELLAS


I

Viaje de oscuridad,
ha nacido el sol,
bajo el mando eterno,
el destello primero,
de su abominable posesión.

Quise conocer,
sensaciones próximas al momento
 de lo real, momento de la verdad,
rompiendo en llanto magistral,
quise siempre conocer,
una realidad que no fuese un dibujo,
conformada por letras, palabras,
centurias en el universo,
un sopor más allá,
plenitud de trascendencia.

Rompiendo en pedazos,
la carta primera,
escrita con sangre,
filo de estos huesos,
el recuerdo de vida interior,
cuando el día prevalece,
toda ensoñación es el mayor
 festejo posible,
carta al padre, a la madre,
a los dadores de vida,
su voz, pálida,
helada como tempano,
certidumbre más allá de la muerte...

el silencio y su bendición.



II

Maravillosa estela,
desapareciste una noche
 dominada por la lluvia,
negro recuerdo,
en tu voz cercana al deceso,
un mundo ligero,
ardiendo tras el dolor,
condicionando la belleza,
la noche es luz,
mística e irrepetible,
es plenitud en la existencia,
una vida liberándose del cuerpo,
la noche es luz,
remanente de pureza extraviada,
mirándose en el espejo,
oscuro destino.

Destino...

Revelado,
triste y frío.
Eco,
eres el limite de la imaginación.

Sensaciones por miles,
universo contenido
en la mente de diamante,
recorriendo cada principio,
corriendo hasta caer,
alcanzando su noble fortuna.

Se habrán cerrado,
omnipotencia y claridad,
un ciclo de soledades,
encarnando la llanura,
el todo dicho en tu forma,
tras la carne, madera y estrellas,
mi sufrimiento vacuo
 y absoluta belleza tuya.



III

Escúchame,
porque en ti creo,
cada línea conformada
 por el tiempo, lleno o hueco,
silenciosos como los sentimientos,
se ha ido nuevamente la voz,
en tono candente y nervios sin mesura,
narrando el paso por baches,
encontrando el valor para enfrentar legiones,
dolidas circunstancias,
sabor agridulce de la derrota,
habrás escrito, habrás llorado,
visto tu corazón ahogándose en la oscuridad,
renace, de la carne,
moldea con madera,
todas las estrellas con piedras,
cayendo directo en el mar,
todos mis pensamientos van para ti,
son recelo, son malicia,
una oportunidad intima,
todos mis pensamientos son tuyos,
tú, conmigo nada deseas.


Extrañando toda cualidad,
el amor, la compasión,
emociones humanas,
atoradas en la memoria,
yendo sin otra guía
 que luz de mirada,
condenando a la perdición,
gritando una vez más,
cuerpos de madera,
augurando su fin,
rotos en el efecto de la hoguera.

Vuelco de máxima traición,
el dolor punzante,
sin otro parecido,
terrible en el fondo del tiempo,
una y otra vez,
cíclico fulminado,
lamentando esta simpatía,
mirando de frente el filo,
como un grito carente de fuerza,
encendiendo el fuego,
quemando todo el mundo.

Corran salvajes,
los sentimientos,
son cristal cortado,
son cristal templado,
son flores azules y moradas,
son desprecio y desilusión,
esperanzas vacuas,
sueños de amor,
potros huyendo por los campos,
imaginando cada uno como estrellas,
cayendo directo al núcleo del mundo,
sanando el dolor,
alrededor de la voz y su eco,
de nuestras piezas perdidas,
simpatía que nunca se extingue,
presagiando el fin de este mundo,
una boca sedienta y estómago padeciendo,
todo lo que alguna vez
 conoció el ser humano,
recuerdos se que olvidan
 y los instantes que terminan
 clavados en la punta de la aguja
 de la negra desesperación.

Todas las sensaciones...

son Libres.


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