Revelándose a ti,
a mi, en protesta,
un agujero en el cielo,
sobre el océano,
sin saber o temer,
envuelto con fuego,
revelándose,
inminente final,
oscuro rabioso.
Sostuve la mirada,
sostuve por última vez,
su destello, en silencio,
supe que moriría...
...al filo del agua...
Rito de luz,
sin saber o temer,
envuelto con fuego,
revelándose,
inminente final,
oscuro rabioso.
Sostuve la mirada,
sostuve por última vez,
su destello, en silencio,
supe que moriría...
...al filo del agua...
Rito de luz,
abraza su calor esta carne,
arde en los nervios,
es un racimo perforando el hueso,
sangre hirviendo a través del ojo.
La vida es un silencio que devora,
y la muerte, una luz que decepciona,
gemelas de la animosidad,
párpados muy abiertos,
lacerándose una a la otra.
Es la noche objeto peligroso,
diversión secreta,
obteniendo lo que deseaste,
una serenata de fuego con tu nombre,
sangre hirviendo a través del ojo.
La vida es un silencio que devora,
y la muerte, una luz que decepciona,
gemelas de la animosidad,
párpados muy abiertos,
lacerándose una a la otra.
Es la noche objeto peligroso,
diversión secreta,
obteniendo lo que deseaste,
una serenata de fuego con tu nombre,
colmando tus manos
con los horrores más grandes,
carnalidad,
carcajada,
y nada.
Eres Jano,
con la mirada fija en el pasado,
carnalidad,
carcajada,
y nada.
Eres Jano,
con la mirada fija en el pasado,
tuyo, el rostro de tu madre,
lágrimas que resbalan en el color del ámbar,
y tu voz es llanto,
por un padre ausente de ilusión,
el futuro se desvanece de tus sueños,
fecundando infinitos campos
de flores negras.
Te llamarán contrario,
a la luz que la humanidad sigue,
venida de su vigilia rota,
todos fornican en la misma cama,
Te llamarán contrario,
a la luz que la humanidad sigue,
venida de su vigilia rota,
todos fornican en la misma cama,
comiendo de la misma carne,
su violencia es aperitivo,
cena y postre,
martirizando el tiempo
su violencia es aperitivo,
cena y postre,
martirizando el tiempo
que te deja sin aire.
Aire sin nombre,
quemándose.
Cada error, cada letra,
quemándose.
Cada error, cada letra,
es el único arrepentimiento,
golpeándote con rabia,
evocando tus fantasías,
nocturnas, célibes,
golpeándote con rabia,
evocando tus fantasías,
nocturnas, célibes,
la locura asoma y admite
su violencia como la primera vez,
exquisito dolor,
fecundando el contorno
de los labios.

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