Dedicado a beethoven
Cuídame de ser,
aquello que no quiero,
mi propio enemigo,
Cuídame de ser,
todos mis sentimientos.
Negaré lo que me divierte
y también lo que anhelo,
son instintos ajenos,
alejado estoy del camino,
hambre y sed en esta vida,
una ilusión solitaria.
Enterrado bajo arena,
soñando con ceniza,
años de amor y lealtad,
viviendo en el cielo...
enlistaré mis deseos.
Tu corazón es mi hogar,
alzándolo con las manos,
un beso de despedida,
ardiendo sin cruzar el umbral,
atenido a la mirada,
si me regalas tu amor,
olvida los halagos,
disipa el oro y plata,
trae la eternidad y acoge
mi corazón de poeta.
Donde quiera que vea,
los días son grises,
un primer instante,
donde quiera que vaya,
estoy ahí.
Escrita con sangre como tinta,
a través de la luz,
con ojos trasnochados,
sobre la piel,
por pergamino,
cada sustento,
mi deseo,
tu felicidad,
cada nueva sonrisa,
escribiendo mi destino,
un cuerpo,
la lista definitiva.
Intercambiado nombre,
a través de un sueño,
sostenido mi placer en la nada,
apartando toda estrella,
la noche es vanidad.
Es destino,
esperando hacer el bien,
todas las imágenes y oraciones,
momentos por siempre perdidos.
Moral obligación,
sutura o condena,
un mundo por cumplir,
verdad o belleza,
detallados en la lista,
mucho amor para compartir.
Un niño y su viaje,
sobre tus parpados,
abraza tierno su recuerdo,
siempre tendrá un hogar
en tu corazón...

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