"Amor de mi vida,
de tu hálito soy poseso..."
Rota piedra del hogar,
floreció en ti frondosa primavera,
voluptuoso arrebato desde la llama,
guardemos para nosotros,
secreto detalle del encuentro.
Esta noche,
ambos nos tenemos,
conjugando un sueño en lo eterno,
devorando inmortalidad,
esta piel por baldío terreno,
tu voz y tu aliento.
Irrumpimos en silencio,
al extinguirse la vela,
guardando calor por cobijo,
fulgor en su brevedad,
indiferente silueta,
pasión arrebatada,
dulce como tersa,
conjura del amor profano,
única verdad en el dicho
y así despierta el alba,
Romeo poseyó a Julieta,
destino de rosas y espinas.
Permite acariciar
este aire testigo con tus dedos,
regalará a tu bondad
un céntimo de ortigas,
ahora, mi amor verdadero,
comprometidos mañana,
nosotros, en ritual sigiloso,
compete un mar por sábana,
en Francia donde las noches
brillan por sí mismas y se calcinan,
instante disuelto en vapor,
cuando toda oscuridad llora.
Tocamos las primeras campanas,
empeñando último aliento,
a nosotros pertenecen las eras,
rubor de humedad y sombras,
placentera vigilia en
nuestros labios, mutuo frenesí,
sabor a gloria de fresas,
nosotros en plural regocijo,
sobrevive la madrugada,
otros, su ensoñación lamentan.
La rima del combate,
hirviendo directo la vena,
sellando el pacto y la brecha,
envueltos en nocturno beso,
te decimos adiós, castidad.
"Tras el velo lunar,
los amantes son uno,
suya es la promesa"

No hay comentarios.:
Publicar un comentario