Abre tu ventana,
permíteme pescar tu aliento,
cuando cierre mis parpados,
tendré tu latido en mi pecho.
Vamos por la carretera,
perdida, sin luz entornando
el camino, y quiero recordar,
aquel sonido, el momento,
cuando dijiste por primera vez
tu nombre.
Necesito saber,
si estos días son verdad,
si respirar es lo mismo
que sobrevivir,
necesito sentir,
un ligero toque,
suave como el rozar de
las nubes con el cielo,
azul contra mis labios,
tu piel conteniendo
todo este mundo.
No pretendo aullarle nunca más
a la luna, negar lo que fallé,
esperando en la intemperie,
sin demasiado por hacer,
saludando la misma nada,
como antes en mi juventud,
lo que hube esperado y jamás
llegó, esperando el momento
para saber quién soy.

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