Hasta siempre,
me despido del cielo gris,
aun cuando goce de mojarme
con la lluvia de verano,
aun cuando mis sentimientos
contradigan mi razón,
he decidido sobrevivir...
Hace tiempo,
los veranos resultaban aburridos,
quedaba esperando por algo,
un acontecimiento, un estallido
que trajera emoción a mis días,
aunque nada mejor y terrible,
que destrozar mi corazón,
secar cada lágrima y madurar,
si antes todo era plano,
desde entonces,
fue un derrumbe emocional
seguido por otro.
Ahora es tiempo,
para volver a reír,
mirar de largo la adversidad,
arrojar una pesada roca
muy lejos para olvidarla,
desprenderse de los grilletes,
¿Por qué no he de gritar
de felicidad todos los días?
Tiritar en mi última oportunidad,
para vivir en el rango de lo fantástico,
viéndome caer en mirada ajena,
invitándome a recordar,
a vivir con el pie derecho encima
del acelerador, a tal velocidad
que pueda o no matarme.
Ciertos fueron los momentos,
cuando miré una cara triste
sonriéndome muerta en el espejo,
juzgando, discutiendo sin pudor,
ya no soy tú,
me alegra susurrar,
me enerva mi debilidad.
Reparar el daño, el dolor,
nunca es fácil,
es la carrera más larga,
los instantes que más duran,
ahora puedo advertir,
puedo recomendar,
todos saben que la vida es una,
los sueños, suceden por miles,
si los años que anteceden
fueron buenos,
los que vendrán,
van a ser mejores.
Aquí viene otro verano,
listo para perderse en una sala de cine,
pasearse incansablemente por parques,
mirar el cielo sea día o noche,
quemarse en el sol,
contemplar la lluvia,
andar por cada rincón del mundo,
y de esta vida complacerse.
Una y otra vez
hasta el fin.
Otro verano llegó.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario