(insignificante)
Nada parece lo que fue,
dejándote una sensación helada en el cuerpo,
mirando los ojos del desamparo,
ahora que el espejo yace roto,
los rasguños continúan sangrando.
¿Cuál es el camino a casa?
A qué le llamamos hogar,
cuando el mundo parece tan grande,
cuando las metas resultan inalcanzables,
así como amanecen los días,
caminas directo a la nada...
Natural como la ceguera al morir.
Y es insensible,
cuando cambia la vida,
un acto en la sombra efectuado,
dejándote con la misma vieja pregunta,
¿Alguna vez, volveré a sentir alegría?
Es amargo el sabor,
irreconocible el sentimiento,
bajo la luz en la calle de noche,
sin rumbo ni nombre,
imaginando el movimiento
del río donde flotan las nubes,
ahí donde nada sucede en realidad,
aquí en la tierra,
arrastras la misma piedra
todos los días con sus noches.
Otro el parecer, otro el camino.
Acostumbrado a perder,
como la vitalidad con los años,
la vista bajo el pérfido rayo del sol,
ahora que me desobedecen las palabras,
tan insignificante para vivir,
sin soltar la cuerda que se vuelve cadena,
amarrando el cuello hasta la asfixia,
como una corona sobre la cabeza
hecha de espinas.

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