Mirar de frente la oscuridad,
es un modo libre de vivir,
esperando una eternidad lo peor,
yendo de frente, pisando a fondo el acelerador,
soñando con lo más terrible,
una calavera de cuencas rojas...
Este es un estilo de vida,
recogiendo las mentiras que tanto eleva la humanidad,
como flores amarillas en un campo sin sol,
buscando las respuestas correctas,
la cura definitiva del cáncer,
enfrentando el mismo demonio hasta matarlo,
aquí, en el centro del universo
o postrado en una cama de sábanas húmedas.
Y es siempre lo mismo en esta espera,
como un descenso sin fin,
encadenado a la rabia y su nombre,
qué más podría decir,
me he quedado sin voz,
aquí no hay llaves o puertas,
girando ciento ochenta grados mi cabeza,
en el espejo como una persona normal
con los ojos desorbitados.
Ahora, autos y aviones y personas
rodean mi espacio negativo,
cuando el día sucede con su aire limpio
y la noche es un río contaminado,
una promesa de regresar de la muerte,
son las once y media y todavía no guardo equipaje,
a minutos de olvidar cómo se cuenta en reversa,
un eco estalla desde mis dientes,
da lo mismo saber,
que nada importa en realidad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario