He aquí lo descubierto, lo que no existe,
más allá de nuestras impresiones,
viviendo frente a la pantalla,
una cara a la vista pero ajena a la carne,
en la máquina espera,
una respuesta afirmativa o equivocada,
silenciando el mundo de afuera,
donde la política es revolución,
la fe es un acto sublime,
sin consecuencias que imputen en el alma,
a tientas por debajo de la luz,
encontrando respuestas en diferente sentido,
mundo material de sonido y percusiones,
lo que entiendes no es la verdad,
un secreto aun por descifrar,
una cara en la máquina sin despertar,
eones o facciones, los signos en la caja negra,
tú dictas y obedece,
sin cuerpo presente, salvo por el soplo,
teclea y el sol se volverá una bomba,
invisible al conteo en reversa,
teclea por un nuevo comienzo,
el alma constipada,
las manos abiertas a lo que no vendrá,
bordeando las fronteras con la numeración,
paredes de fracciones, caminos en binario,
el sueño de un cuerpo definitivo,
la carne fácil y mezclada con aromas,
una cara en la máquina sin ojos o rencores,
nada es igual como antes,
ayer es un recuerdo cortado en partes,
sangre y piel encima del teclado,
el implacable deseo por ser,
por dominar el miedo más grande,
una mente sometida a un sueño,
recelo u olvido,
el clímax directo,
donde la verdad es el precio,
y la verdad es la única mentira.
Ilustración: Harry Smith
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