sábado, 14 de septiembre de 2024

ESTIRANDO LO IMPOSIBLE MIS MANOS

 

Atorado en un recuerdo 
del que no puedo escapar,
el mundo se vuelve más pequeño 
en cada suspiro,
muy lento se muere el corazón.

Las manecillas, la arena tras el cristal,
marcan el tiempo,
siempre y nunca podré encontrarlo,
desapareciendo del iris en tus ojos,
ahora y para siempre.

Tantas las madrugadas de sueños
interrumpidos, de lágrimas que resbalan 
lento, el silencio como el peor compañero,
y el tiempo congelando en las manos.

Son los mismos escenarios,
en la vida a partir de ahora,
mañanas de escaso sol,
tardes interminables,
días colmados con lluvia,
algo bueno pasará,
si aguanto la respiración 
hasta caer otra vez en la tierra.

Estirando lo imposible mis manos,
con la intención de guardar tu calor,
pero son palabras, es aliento que se va,
atorado en un recuerdo que nunca sucedió,
son los latidos de tu corazón,
una roca solitaria en alta mar.

Y qué puedo hacer ahora,
sino imaginar un mejor futuro,
porque es demasiado tarde,
para regresar donde iniciamos,
cada calle, cada parque en esta ciudad,
los sentimientos que ya no existen.

Es demasiado tarde,
para escapar de la oscuridad,
siempre con la misma pregunta
y mil de respuestas erradas,
en cuál nube del cielo estás,
si tienes intención de regresar,
aquí te voy a esperar.


DIRECTO EN EL FUEGO

 

Sacude tus caderas como si se quemaran,
trata de pasarme por muerto,
y brinca directo en el fuego.

Tan pronto se diluyen los días,
como en el fondo de una copa,
saliva y éxtasis puestos en la receta,
es la ola que arrastra en las tripas.

Habla con los animales y permite que te muerdan,
mutila tus partes estrechas,
baila sin arrepentirte, sin descaro,
es cuestión de tomar fotos y admirar,
lo que otros todavía desconocen.

Oh, de estas manos convertidas en barro,
tras una sonrisa que no es tal,
alimenta a los vampiros en tu fantasía,
sagrarios y otras reliquias,
todo es verdad, con tanto cariño,
reluce a pesar del frío y la ceguera,
una última oración genuina,
antes de dormir.

Mueve con la mente lo que otros pueden,
desde su carnalidad valiente o aburrida,
los colores en el eco, en casa de paredes blancas,
es luz penetrante y otras voces confinadas,
a raíz de un hombre sobre el lienzo,
cuenta los pasos como si tu vida
 de eso dependiera.

Saca a relucir las palabras,
envolviendo tus piernas en plástico,
nombres mal habidos,
nada de nada digas sin mencionar,

un propósito que sea de gloria,
en el centro del cielo,
revelando las visiones,
una criatura, ojo sin miramientos,
todo se tornará,
en un vaivén sin dirección,
el último baile.

Tú en cada movimiento,
quitando y disponiendo,
es tu cuerpo, cortándose en 
el mismo clamor, la duda,
refulgente deseo,
tan sólo espera lo que dure la vida
y brinca directo en el fuego.

 

Ilustración: Remedios Varo

EXISTIENDO EN OTRA PARTE

 

EL DÍA


Arriba, mira con atención,
en lo alto, muy alto en el cielo,
este día centella en lo que cruzan mil pájaros,
auténticos ciudadanos de este mundo.

Este es un espejo para el sol,
el estado vivaz en el que nuestro nombre
es visible para los demás,
cumulo bendito de letras, graves, consonantes,
edificando un templo para venerar lo
que nunca conocerás,
fuma desde lo profundo,
un día estos dedos,
brindarán frutos en el espacio.

Convéncete de recibir un regalo,
uno que jamás pediste,
un guiño soberbio en el cenit,
una llama para extinguir todas las preguntas,
y si la respuesta, porque es una y solamente la verdad,
no satisface el impetu de codicia,
este aire y sus ritos permanecen
siempre al margen del día.

El día es noche y viceversa,
la suprema condición mental,
si crear es un acto delicado,
este brillo podría suceder 
toda la eternidad.



LA NOCHE


Llegado el ocaso habré muerto,
cambiando de piel en tanto el mundo gira dormido,
arrastrando una vieja emoción,
surgiendo tras una lluvia de estrellas,
en silencio enterrado estacas y filos,
porque mutilar es un sueño,
imposible para quien carece de cuerpo
y es vaho, esencia y letra sin tono.

Este es un espejo para la luna,
alrededor de su cintillo áureo,
aquí es humo que no se disipa,
añorando cada rasgo, cada guiño ausente.

Entre la espesura de los árboles,
en la oscuridad de nombre dicha,
florecimos, por lo que pido, pongas atención,
del canto de la garza, 
punto iluminado en la extensión del cielo,
ahora nada es muerte,
sino la impronta resurrección de mil ideas,
reflejando un deseo impuesto
en la mirada, con tristeza,
permaneciendo cual impenetrable muralla.

Ahora la noche es día y viceversa,
un golpe último a la integridad,
el tiempo rompe su cascaron,
mientras el agua fría de cualquier cráter lunar,
hierve sin más recurso para sobrevivir.



Ilustración: "Las ahogadas" por Josef Manés

FLORES VENDIDAS SIN SOMBRA

 

Asoma el presentimiento,
en medio de la noche tan parca,
en cuanto aúllan los perros,
repentino susto golpeando mi pecho,
el vacío ensanchando su presencia,
nadie aun por aparecer.

Andar por un camino estrecho,
con un lazo entre las manos,
sosteniendo el brillo,
enmienda de los tiempos de bonanza,
las noches de gozo y sobra,
esas noches que no volverán,
la memoria es silencio pesimista,
un sueño que va más allá. 

Quiero escuchar,
algo más que el peso de las aguas,
quiero sentir,
algo distinto a este vértigo,
sin color o brillo,
un placer secundario,
incrustándose en mi cabeza,
como esquirlas que descienden
en la lluvia de madrugada.

De la sonrisa de la luna, 
quiero extraer paciencia y un abrazo,
uno que arrebate esta suciedad,
cada rastro de espuma en mi boca,
de la sangre en mi cara,
mortalidad en la carne y hueso,
una tierra sin lengua,
flores vendidas sin sombra.

Es el miedo un día equivocado,
angustias aun por suceder,
la imaginación más turbia y sueños
que caminan sinuosos,
en cada dibujo de mis sueños,
los espectros ríen,
devorándose a rebanadas enteras,
la vida y esperanza de los demás.

Quiero recuperar la expectativa,
el aire fresco del amanecer más cercano,
los ojos que guían serenos con su luz,
a través de inmensas calles oscuras,
alejando la pesadilla comunal, 
son vísceras esperando quemarse,
visión insoportable de sedientas manos
que han perdido para siempre
su bendita cosecha. 



Ilustración: "El jardín de la muerte" por Hugo Simberg

LA RIQUEZA Y EL CONOCIMIENTO

 

Plata u oro,
la dualidad tras la que vamos,
esperando el momento indicado,
lo que suponga una revelación,
el desfile de desconocidos
yendo y viniendo sin emoción,
atrapados en el remordimiento.

Estamos buscando el día,
para obtener la sonrisa perpetua,
olvidarnos para siempre de odiar,
un día de tantos,
caídos en una tibia cascada,
el día en el que probablemente 
vamos a morir.

La riqueza y el conocimiento,
pretextos legales para cruzar de largo,
el glorioso propósito,
que respira hondo y profundo, 
lo que tanto ansiamos por alcanzar,
no hay más explicación,
sino el mismo hacer cotidiano.

Bienvenidos a las puertas de la verdad,
ninguna llave necesitas para cerrar,
sólo arrastra el amor a través del paredón,
asesino silencioso que deambula bajo el sol,
tanto para endulzar la pupila,
las palabras idóneas,
un elixir fatal de gozo y placer.



Ilustración: "Retrato alegórico de Elizabeth I" autor desconocido

UN CHARCO DE NUBES GRISES

 

Qué día tan callado,
yendo sin rumbo fijo,
sin otro lugar por visitar,
tanto cuesta comprender,
lo frágil que somos,
un suspiro significa la vida.

Todos los días llueve,
esperamos despertar en algún brillo,
en el centro de cada ojo,
pero nada podría ser más gris,
a esta visión no resuelta,
con estas lágrimas que resbalan,
calientes, similares,
nunca las mismas.

Hoy, el mundo es un charco inmenso,
donde navegamos a la deriva,
sueltos de esperanza y alegría,
cuán difícil es en realidad,
continuar caminando sin mirar atrás,
sin soltar lo eterno,
el recuerdo más bello.



Imagen: Stanley Donwood

jueves, 12 de septiembre de 2024

ALREDEDOR DE SUS DEDOS

 

Algo disperso habita en el aire,
bajo los párpados cada noche,
cual tumba mal cerrada,
el rostro que respira fuego asoma,
sus manos rojas todo lo quieren,
más allá del desamparo 
de la fría carretera.

El golpeteo en el pecho,
sorpresivo y sin misericordia,
tan voraz como un monstruo
de fauces inmensas,
una bestia de pelaje negro
y ojos rojos,
el insulto a la vida,
concebido desde lo divino.

Despierta y vete ya,
aquí viene la pesadilla,
cuando a deshoras sigues trabajando,
y el ojo lunar observa,
te quiere sometido a sus fantasías,
alrededor de sus dedos,
nadie sabrá si gritas. 

Qué sigue a esta inquietud,
a saberse atrapado por la inextinguible rutina,
el mejor asesino por treinta monedas,
la vida ya no significa nada,
salvo navegar por las olas del miedo,
un mar plateado que supura indiferencia,
el colmo que rompe todo lo que disfrutas.

Este dolor no cesa,
nunca hasta que nuevamente amanezca,
cayendo de cabeza en esta tierra,
directo en lo más hondo de un charco,
en lo más negro de estos días,
la carencia del gozo,
la falsa sonrisa.



Ilustración: "Pierrot y la muerte" por Ivo Salinger

LAS MASAS CONTRA LAS CLASES


Abre tus ojos,
extiende tu mano y
sostén la antorcha,
es tu momento,
rompe la cadena.

Honra de la humanidad,
tratada como puta de la calle,
con pequeñas lágrimas resbalando, 
rabieta de cada fraude y engaño. 

Abre tu mente,
el tiempo es una bomba caliente,
momento de romper el miedo,
cuando toda tu vida,
dicho han el mismo cuento maravilloso,
"las masas contra las clases",
satisfaciendo a pocos,
para llenarse los bolsillos
con carcajadas.

Tantas las cicatrices,
de un siglo de luces apagadas,
existen voces peligrosas,
como un fusil al hombro,
mirando de frente convencidos del odio,
es momento de separar los colores
de las mentiras,
porque son los inocentes y los esclavos,
quienes nunca reciben justicia.

Si lo toleras,
te moldearán a su conveniencia,
una pieza diminuta y sucia,
si lo toleras,
te maltratarán hasta que mueras,
si lo toleras,
marcarán con su ojo,
a tus niños.

Abre tu corazón,
la vergüenza ya no existe,
distingue a los lobos,
sombra de peores pacifistas, 
recibe la verdad a manos llenas,
álzate contra los fascistas,
tu vida no es para otros la cortejen.

La honra no necesita prólogo,
tan sólo acción en sus ruedas,
una sociedad libre de ceguera,
esperanza que destruya la doble moral,
la revolución es epifanía,
sacra y bendita ilusión a manos llenas,
refugio de los que no mueven y sí desestiman,
ya no más.

Es tu momento.


LA FORMA HUMANA

 

Quieres saber,
todo lo que cambia,
cuando amanece y es otra la vida,
lo que hace la forma humana,
tras las nubes que nada son
y escapan tan fácil como el aliento.

Tan cerca de saberlo,
en un sueño que supone lo es,
arrastrándose cerca de las llamas,
tentando la suerte de los que se fueron
y jamás volvieron.

Idealizando la juventud,
con su carne fresca y tersa,
buscando siempre la verdad,
si radica en lo que dicen eternidad,
fácil es moverse y cambiar,
de ideas, decisiones que no fueron,
un mar sereno convertido en tempestad,
la caída de la noche más negra,
más opresiva y descarnada.

A unos pasos de partir,
palabras difíciles de pronunciar,
son luces extrañas en el cielo,
una explosión bajo tierra,
el olor del incienso,
el color de las arenas en cada desierto,
inicia todo con la forma humana,
lo que da nombre,
lo que también lo quita.

Quieres saber,
dónde y cuándo es el límite,
para la vida, para las estrellas,
para todo lo que está en sintonía,
capaces de comprender lo enigmático
de nuestra forma humana,
pendiendo de un extremo,
en el justo centro del universo
una vez decretado,
es un raro atavío, 
un benigno artificio. 

Sólo estira tu mano,
a tu reciente pasado,
de heridas, de fallos, 
sin mínima belleza,
estira tu mano, tan cerca de la gloria,
de la victoria, de saber todo
y encontrar la nada,
es la tristeza en la forma humana,
bucle de traiciones,
donde el futuro prevalece,
de la ceniza a la mentira.



Ilustración: "Tormento" por Phil Hale

LUCA

 

En el botón de una flor naciste
una tarde en invierno,
desde el ala de un ángel
iluminaste el cielo,
cuando llegó el ocaso,
con su brillo nacarado,
se volvió tu mirada.

Niña ausente, 
salvadora en silencio,
más allá de lo que dure el tiempo,
eres tú quien sonríe al último,
esta vez para siempre.

Corre entre los campos floridos,
corre, entre el pasto tan verde,
ven y descansa a mi lado,
ahora sueñas tú con el infinito.

Ya no llores más,
Luca, en tu corazón rebosa tanta alegría,
vives, respiras y sueñas en mi,
no estás perdida,
en cada uno de mis latidos estarás,
porque eres mi gran amiga.

Descansa y que Dios te reciba
tan pura, inocente, hermosa,
te llevo en mi vida,
eres una con mis días,
guardándome del peligro,
con tu alegría, con tu calor.

Corre, corre y alcanza la luz,
aquí me quedo para esperarte,
corre, corre, corazón,
eres libre y estás viva.

Ahora, soy quien te sueña,
diste a mis días mucha alegría,
cuando nos volvamos a ver,
te abrazaré una eternidad.