Plata u oro,
la dualidad tras la que vamos,
esperando el momento indicado,
lo que suponga una revelación,
el desfile de desconocidos
yendo y viniendo sin emoción,
atrapados en el remordimiento.
Estamos buscando el día,
para obtener la sonrisa perpetua,
olvidarnos para siempre de odiar,
un día de tantos,
caídos en una tibia cascada,
el día en el que probablemente
vamos a morir.
La riqueza y el conocimiento,
pretextos legales para cruzar de largo,
el glorioso propósito,
que respira hondo y profundo,
lo que tanto ansiamos por alcanzar,
no hay más explicación,
sino el mismo hacer cotidiano.
Bienvenidos a las puertas de la verdad,
ninguna llave necesitas para cerrar,
sólo arrastra el amor a través del paredón,
asesino silencioso que deambula bajo el sol,
tanto para endulzar la pupila,
las palabras idóneas,
un elixir fatal de gozo y placer.
Ilustración: "Retrato alegórico de Elizabeth I" autor desconocido

No hay comentarios.:
Publicar un comentario