jueves, 18 de septiembre de 2025

¡AY!

 

Inspirado por la tribu, 
atrás quedan el galope y secas sus bocas,
su piel es la misma tras un grito de orgullo,
incinerados hasta que rompa el alba,
manojo de personalidades disparejas,
voces que vienen y realizan malabares con poesía,
limpia mi boca, entre las cejas, deslizando los dientes hacia un 
agujero en el centro del universo, es el camino al cielo,
obedece los mandamientos, del uno al diez,
vayamos de camino hacia el fondo del asunto, la tierra es una
y los cuerpos miles por millones trasnochados,
somos vaso derramando aire, afecto o berrinches,
este puede ser alegato o pegajosa necedad,
rápido, lento, grande, bajo, dejando el edificio sin trifulcas,
necesitas aprender tu diálogo, desvistiendo las palabras, los cerrojos,
oda a la independencia, desapego al cuerpo,
pensamientos huyendo como pájaros hacia la luna,
una marcha que no detiene su nombre en miles más,
a dónde vamos, de dónde venimos, brincando conforme la sílaba es tónica,
ay de los años que nos quedan por vivir, clave para castigo,
cargando todo el día tu cruz como causa,
flores de estaño, golpes en el pecho, 
progresiones del idioma y tiemblan los dientes,
África donde nació la vida, Europa donde se maleducó el salvaje,
poco importa explicar cuando la brutalidad es alimento,
rompe ventanas y bebe directo del suelo,
lujo insertado en el cerebro como la vida abre lento 
hasta deshacer por completo el capullo,
abre al día y asoma más de una ventaja,
bien si mezclas las bebidas, es sólo un año más recostándose
a la sombra, una platica de tal o cual con indiferencia,
qué sabes de la poesía, qué sabes de las reglas que forman la vida,
el viejo baile de arena y consagración,
un año completo convaleciente y reclama aplausos,
nacimos en natural porvenir, 
es cierto, es amorfo, es un secreto, sin sentido,
ay! ahora es minúsculo, es ay!

 

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