Libérame,
de infamias y violencia,
evadiendo el rostro
de la abominación,
un espejo mortal,
de carne y hueso.
Tan sólo un corte,
un salto o un disparo.
Encuéntrame en alguna parte del mundo,
inocente y sin memoria,
cuando la nada era un todo,
y las ilusiones aun vivían,
dame una seña,
una palabra.
Hoy la oscuridad es inquebrantable,
sin otro remedio
que andar a ciegas...
Cuán equivocados, entonces,
frágil y única es nuestra vida,
un suspiro, un parpadeo,
carcomidos por el monstruo del odio,
somos lo que enferma a los demás,
gigantes o diminutos,
la aguja a través del ojo.
Libérame,
de miedos y martirios,
impuestos desde la furia,
aunque nada sea verdad,
el beso de una calavera,
la vida en un eco lejano.
Ilustración: "El esqueleto llorón" por Theodore Major

No hay comentarios.:
Publicar un comentario