jueves, 26 de mayo de 2016

IMPORTA TANTO EL TIEMPO...


Importa tanto el tiempo como la carne y su placer consecuente,
en una ilusión repetida que nunca apaga su fulgor,
un color diferente escurriéndose en el calor del momento,
no es veneno, no es otra cosa que un beso distinto,
de la principal pareja, de todas las cientos de miles más,
son igual a los ojos claros de la noche,
una invitación destinada a jamás llegar.

En el ruido que inspira, en los roces naturales,
desesperadas visiones de un futuro bajo el agua,
azules han dejado de ser las lágrimas,
tal vez sea demasiado tarde,
tal vez ni siquiera comenten nada,
aquellos son los animales,
las voces, las miradas, el vacío y sus compañeros,
negándose a preguntar o responder,
es mentira la veracidad,
es cobardía mostrarse valiente en el momento primario,
cuando es evidente que el final resulta ser el todo,
llegando para batirse en una cúspide,
la vida y la ternura de su sentencia,
la mirada de la amante,
el aliento de la muerte rodeando,
cuello, estómago,
manos y huesos,
el océano es un secreto más grande,
la oscuridad un cobijo cálido y amparado,
tal vez sea demasiado tarde,
antes de estallar en frustración,
amanece y el cuerpo de la amante se separa de su propia imaginación,
tal vez,
una pesadilla que sobrevive,
hoy presente jamás volverá,
en palabras sencillas que se resisten a soñarse a sí mismas,
tal vez,
el viejo abismo fortuito,
tal vez,
tal vez sea demasiado tarde,
el corazón, este corazón, el tuyo y mío,
el de las 1000 vírgenes,
el del cadillac reluciente,
es demasiado tarde,
ha dejado de latir,
el corazón ha abandonado su lugar,
es demasiado tarde.

Semejante a una petición,
el misterio resultó en el plan de vida,
todas las flores parecen tan esenciales,
susurrando este momento tan banal,
flotando en el aire, a través de los cálidos rayos del sol matutino,
en el asunto carnal que se desvanece, que expira,
soñando con la perfecta vida,
el instante más callado,
más solemne,
pretendiendo jamás olvidar,
jamás es un muy largo tiempo,
nadie evita su paso, nadie reconoce su rostro,
todos sucumben, todos se mencionan enamorados,
en la frase distintiva,
en la carnada de 40 días,
el error.
El error.


***

En el arrepentimiento, en el romance,
en la úlcera, en el centro del universo,
ninguno está muerto, la respuesta yace en la palma de sus manos,
en el centro del universo, en la úlcera,
en el fondo del charco, en el costo final,
la memoria no escapa ni tampoco se dice finada,
años que se soportan antes de llorar,
el ruido maravilloso y el polvo nefasto,
alucinación del futuro interrumpido,
destino y otro romance que se acaricia mutuamente,
sombra y colisión,
horror y emoción,
virtudes que se visten como una,
caminando a la orilla del lago de fuego,
sangra el corazón,
ojos y muestras de otro mundo,
en el arrepentimiento, en el romance llevadero,
tal vez,
tal vez es demasiado tarde,
una y 3000 veces más,
en un nunca, en un día como cualquiera.


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