Prueba de sangre que garantice pureza,
en el alma,
en las acciones, en la mente.
Meditando
acerca de las contrariedades del tiempo,
una prueba
distinta de vida, natural y equivoca,
una broma
fatal que se manifieste en lo profundo del corazón,
latiendo
para cuando el sol aparezca detrás de las llanuras,
de los
palacios modernos de concreto,
maravilla
que sonroje las motivaciones perdidas,
letras
mínimas, razones colosales.
Cada día que
nace se construye el destino,
voz
inmaculada que dicta libertad,
se repiten
las motivaciones, son rocas disueltas,
un saludo
glorioso, un regalo que permanezca inocente
en la memoria de aquellos condenados a desvanecerse,
desde la mirada de quienes los aman,
desde la mano inmortal que todo lo incinera.
Beso fatal,
traición referente al oro y plata,
ahí está, el
calvario que se anuncia, suspendido en las capas frías del tiempo,
nunca será
suficiente.
Campos de sol, agujeros de la luna,
se repiten
las fallas, escapa la victoria entre los dedos de marfil,
una mano, un
clavo, una esperanza que no se resuelve como tal,
nunca será
suficiente.
Brillan
las bacterias, son religión para la masa de ojos morados,
rostros
deformes, heroicas acciones,
son los años
que interfieren, se pudren y repiten hasta cansarse de sangrar,
no hay cosa
como el polvo de ángel,
no hay
cosmos,
no hay amor
que abrace la imagen de la nada.
Luz centrifuga, un instante colmado,
bendiciones que disfrazan el silencio,
inicia su recorrido la furia que medita, que se disuelve en los poros de la carne.
cambiando de voz, de color, de vida,
cercana es la desconfianza y tan apartada la honestidad,
un paso hasta caer,
tocar con la mirada perdida el fondo del abismo,
locura pronunciándose en el eco del corazón,
imaginar, creer, expresar una cacería,
el enamoramiento nocivo en el tablero del juego equivocado,
porque importa el tiempo lo suficiente,
después todo es oscuridad,
un toque desde la punta de la lengua,
alcanzando la profundidad del alma que se lamenta,
obligando la soledad a contraerse,
es el final...
...nunca sucede de esta forma.
La muerte jamás llega del interior,
se origina en los pasillos externos de las consciencias ajenas,
nunca sufre de la ilusión de la vida,
es la carne su alimento,
los huesos, piezas inconclusas de una eterna colección,
el alma,
el alma se libera,
libre de la muerte,
libre de cualquier prisión de fuego o cristal,
libre hasta para sí misma,
ocultándose de los demonios del sol,
prevaleciendo a pesar de la lentitud sistemática del vacío,
llevando ventaja sobre la crisis de la mediana edad,
sucumbiendo a la posibilidad intocable de nacer por medio de la sangre,
la prueba de pureza,
el alma parece incontrolable,
tanto o más como este sentimiento,
es tarde,
jamás será un demasiado...
...jamás existirá tal cosa.

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