Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
jueves, 12 de mayo de 2016
THE HOWLER
Tengo un rastro de memoria,
recuerdos que se desvanecen cuando las arrugas miran directamente en mi pupila,
tengo un último deseo,
esta es la noche,
persigue mis pasos la luna y es su palidez lo que mismamente yo ansío,
de un instante a otro,
este corazón detiene su marcha,
es diferente el camino...
No hay más destellos,
sufren de pesadillas mis sueños,
no más brillos de un sol diáfano,
tan sólo el silencio ahoga mis pensamientos,
no es cualquier desilusión,
he convertido la vida en un aullido,
callado, constante,
un lamento que teme apagarse,
teme que la luna lo ignore en un instante,
en la completa eternidad...
Es el destino, un ramillete caído del cielo,
el camino que nadie más conoce,
mis suplicas fatales,
mi humanidad yace de rodillas,
yace comprometida,
no deseo ser por más tiempo "el tonto",
tampoco el ignorado,
es demasiado el hastío, rechazo de igual forma ser adorado,
es demasiada la inquietud,
la violencia en mi alma, aquel grito que detenerse no pretende,
soy una especie de marioneta,
soy culpable de alejar la luz de los días,
soy un hombre y es esta mi vida,
de pesadillas, de sueños, de valores y temores,
si he de llorar para siempre...
... que mi final no supere esta siniestra visión...
Ocaso de entrañas,
arrastré durante años estas cadenas,
merezco una canción que a pesar de la sordera podré disfrutar,
tengo además un último deseo, plenitud de vientre y escamas,
nacer de nuevo,
una noche cuando la luna no oculte su rostro más precioso,
sin una ley que mida el sufrir, el comparecer ante los dolores del cuerpo,
en completo respeto de las cualidades de la mente,
enfrentando los conflictos severos de este corazón apagado,
volverlo en un aullido,
una llama, una convulsión que explote durante la intensidad con la que arrastran las eras,
un completo imposible,
es mi último deseo,
un imposible reflejado en la soltura de otro cuerpo,
delicado y hermoso, tanto como mi corazón desee devorarlo,
en aquel instante cuando la luna pierda la vista,
cuando me disponga a no volver....
El tiempo se quema y la noche no parece diferente,
en una soledad que permanecerá fiel,
no soy hijo de una esperanza rota,
todavía tengo ambos brazos abiertos,
siguiendo mis huellas,
en mis ojos desaparece el camino,
es una ruptura inevitable,
aun si mis labios se secan,
si mis manos pierden fuerza,
he de saber que el fin llegó,
en la cima de la montaña,
en el fondo de esta tierra que todavía no nace,
soñando con sanar, con obtener otra oportunidad que jamás llegará,
"ven", susurra el viento,
es mi propia voz que se eleva y se dispersa,
el recuerdo que no llega a mis sueños,
he esperado por demasiado tiempo que la luna reaccione a mi emancipación,
suspiro por mis propios desvarios,
en la misma pesadilla,
en este viaje que no termina.
en medio de la noche,
continúo aullándole a la luna...
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