Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
lunes, 20 de junio de 2016
COMPASIÓN
Franco y desmedido al confesarme,
frío cual descorazonado robot,
siendo este mi precioso dolor,
ebrio de traiciones,
ebrio y sentenciado,
atrapado por invisibles rejas de fuego
y completo ardor.
Ahora no soy tan viejo,
pero he perdido días y años,
obligándome a esconder mi cara y sombra,
desperdiciando la felicidad de mi carne,
cambiándola por la serenidad del espíritu.
¿Por qué ahora, desesperado y colocado estoy llorando?
Me muevo rápido y evito pensar,
pero siempre sufrimiento encuentro,
tanto me he equivocado,
tanto que no puedo ganar,
puesto que soy un feliz recuerdo,
jamás una realidad,
sólo no quiero desfallecer,
encontrando una solución final más no fatal,
atravesando cientos de puertas
y rompiendo la siguiente pared.
¿Por qué ahora, siento que pierdo otra vez?
¿Por qué imposibilitado, debilitado, vomito otra vez?
Pagaré por todo crimen,
propios y ajenos,
rompiendo la siguiente pared con mi abierta cabeza,
¿Por qué sigo llorando?
Me siento tan solo,
hipnotizado, es el pasado, cayendo,
me siento mal, muy voraz y peligroso,
estando sobre la maligna nube recostado,
¿Hay quien mire y reconozca la injusticia?
Me siento peor que colocado y derribado,
¿Me brindarás tu compasión?
Es el olvido nueva victoria,
porque se puede sanar otra vez la vida,
pero derramas tanta sangre por los pasillos,
estoy perdido entre mis no escritas palabras.
Antes de conflictos posibles,
derramar el elixir del vaso,
adorar el nocturno deseo de perdición,
cantar para adorar, cantar para desaparecer,
no hay más rencor,
no hay más que pueda mi estupidez explicar,
porque tengo tremenda necesidad,
algo por encontrar,
cortar...
No más autodestrucción,
no más desvelo,
un solo momento.
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