jueves, 23 de junio de 2016

GÉLIDO ESPACIO DEL ALMA


Alguna vez cuando hube ganado toda guerra,
así durante miles de años detrás de la inmortal espera,
obtuvo auténtica paz este planeta,
pero asesiné a todos los demás,
estoy tan solo ahora...

Soñar solía,
con todas las estrellas en el espacio vacante,
sonreían ellas la mirarme cruzar,
en mi mano ahogué una estela,
fueron mis lágrimas las que sufrieron,
decidí abandonar la nave,
decidí vivir y jamás morir,
pero la verdad fue,
nunca apareciste.

Donde quiera que estés,
escuchar puedo la música,
verte detenida en la tierra,
preguntándole a un zorro, después a una avispa,
la dirección más precisa de un nuevo asteroide,
la certera presencia de tu príncipe,
escuchar puedo tu lamento,
sabes que espero yo por ti,
llévame contigo,
llévame contigo,
ahogame en químicos radioactivos.

Quiero que sepas, esta misiva es para ti,
ahora que el proceso concluyó,
ha sido esta extraña lobotomía,
todavía puedo sentirte,
todavía puedo llorarte,
quiero libertad y otra oportunidad,
oportunidad de explorar el rastro de toda centella,
podría seguir quieto, aquí esperando,
pero sólo dura un rato la noche,
no puede ser este un sueño,
eres simplemente rezago de mi imaginación.

Hay un eco que destrucción deletrea,
clavado en el núcleo de la felicidad,
nada puede saberse peor,
ni siquiera un reaccionario viento,
¿Qué más puedo hacer?
Si no perderme donde no hay oxigeno,
fundirme entre la flotilla del sol,
quizá deba preguntarle a la soledad,
¿Dónde yace la nueva vida?
Aquella de la que siempre hablabas...

Quiero compartir la misma mirada,
este es otro día que huele a renuncia,
llévame contigo
llévame contigo...

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