lunes, 20 de junio de 2016

PÚRPURA 1


Hazlo, hazlo por mi,
menciona un susurro,
mostrándose hermoso detrás de su escondite en el viento,
etérea capa que sopla, que grita,
un color que se transforma en oro desde la nada,
llega y comienza,
termina y se va.

Pasajera se revela toda fama,
en momentos de efímera y desnuda gloria,
otra historia de plena satisfacción,
son las eternas lágrimas de tu cielo,
el dolor aquel de tu amor,
poco vale la soledad,
poco valen destellos solemnes y falsa veracidad,
terminando miles de tus sueños rotos,
otra fiesta,
otra oportunidad,

Me odias, me odias con todas tus fuerzas
 mientras yo te amo con el corazón y alma enteros,
sensación rara en el estómago,
una primera vez,
frialdad para todas las demás,
un minuto de silencio.

Ahora que llueve sobre tu rostro,
llueve tu propio color.

Soportando semejante pena,
no puede ser mentira,
al tanto liberas tu carcajada siniestra,
sombras del recuerdo de tu amante,
aquellas palabras que alguna vez brillaron,
alguna y tantas en una empalagosa oscuridad,
alcanzando el negro trofeo y corona del triunfo,
palabras que hoy,
yacen muertas a los pies tuyos,
entre cada paso dislocado.

Déjame guiarte
 o abandóname para siempre,
déjame amarte
 o entiérrame en el olvido.

Saciando esta perversión
 con nuestro nuevo y único romance,
una novela mal escrita y empuñada en la ceguera,
por lo que tu sufrimiento respira,
por lo que mi corazón agoniza,
este inicio que termina,
este supuesto qie cada noche se hace realidad,
un fuego que no se extingue,
un secreto a voces ocultas y tus curvas extrañas,
eres princesa perdida,
eres el primario color para mi.


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