sábado, 19 de noviembre de 2016

LA LEY DEL SILENCIO


No existe debilidad,
tan sólo las blancas mentiras del sol,
reflejando polaridad que corta esta carne,
una tentación casi divina,
ímpetu que restablece la cordura,
un regreso inconsistente,
fantasía de todos los corazones que se dicen salvajes.

Hacen el amor con la luna,
una atrevida balada de agonía,
fallando para caer,
mirando a las estrellas y nada saber,
reconociendo el error y un camino que nada vale,
son los recuerdos perdidos de este baile,
un momento para siempre perdido,
el amor necio que siempre paga el precio,
corazones en llamas.

No existe tampoco aquello que se dice como verdad,
una mitad y la mirada silenciosa,
luz y tiniebla,
mundo y espacio vacío,
realidad y fantasía,
en la vida y en la muerte,
consciencia del todo y la naturaleza que proviene de la nada,
castigo encubierto con máscara de virtud,
obscenidad latente que no dispersa su influjo,
mentalidad quebrantada,
huesos azules,
imposible ser creíble.

En el peor de los escenarios,
instantes que se convierten en décadas,
intentando de sobrellevar el alma,
intentando de asesinar los relojes,
es el mayor esfuerzo para lograr el final,
alcanzar el borde y caer hasta el fondo,
cerrando todas las puertas,
un ruido oscuro que proviene del interior de los parpados,
soledad que permanece impasible,
personalidad distinta,
fallando para impedir la inmortalidad,
no hay cause,
la noche luce alumbrada en un instante,
así el día es un personaje plomizo,
ascenso a la infinidad y posterior descenso,
no hay mayor explicación,
desnudez arrebatada,
relativa circunstancia que flota en un pensamiento,
el peligro y la miseria,
bondad de Dios,
un humano como único instrumento de soberanía,
efectuando para sí como uno solo,
la ley que no afecta a los demás,
aquellos que no son reales,
que no se cuentan entre los vivos,
intentando asesinar el tiempo,
intentando contener el presente en un "para siempre",
un humano que dejará de ser tal,
un humano como ejemplo silente de la perfección,
otro descaro, otro dejo de cinismo.

En palabras que fueron oro,
un suspiro joven que ya no está,
cercano parece el final,
en el juego terrible nadie gana,
siempre se pierde.

Otra tierra.
Otra vida.


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