¿Por qué este deseo de morir…
…Por encima del océano?
Permitiendo a los dementes hacer lo suyo,
inconcluso trabajo que se repite cada día por debajo de la
tierra,
despojando un rostro de su piel,
la navaja nadará,
olor de los pedazos por la gravedad atrapados,
visión de este horror encantado.
Nadará.
Nadará en sangre.
Dime que el pecado no es verdad,
recibirás flores y lingotes de oro,
llegarán los días cuando las oportunidades acaben,
los momentos preciosos,
todo perdón,
toda redención.
Sopla un viento muy frío está noche.
La hora de los reyes,
depravados que esperan continuar llenándose las manos,
adoran las estrellas como si dioses minúsculos fueran,
estos reyes encontrarán entonces la muerte,
preciosos segundos que desperdician,
parece poca cosa la vida,
de frente contra el filo de la navaja,
es siempre la navaja.
Dime que el pecado no es verdad,
recibirás flores y lingotes de oro,
llegarán los días cuando las oportunidades acaben,
los momentos preciosos,
todo perdón,
toda redención.
Sopla un viento muy frío está noche.
La hora de los reyes,
depravados que esperan continuar llenándose las manos,
adoran las estrellas como si dioses minúsculos fueran,
estos reyes encontrarán entonces la muerte,
preciosos segundos que desperdician,
parece poca cosa la vida,
de frente contra el filo de la navaja,
es siempre la navaja.

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