jueves, 12 de octubre de 2017

CONCILIO DE MIS PERSONALIDADES


Inicié con una contradicción,
malestar en mis piernas,
fue subiendo a través de mi estómago,
no permití llegase a mi alma.

Este día,
cometí otra equivocación,
confianza es lo que me sobra,
jamás seré perfecto.

¿Por qué habría de serlo?

Pronto cumpliré 29
pronto será mañana,
pronto será tarde,
pronto anochecerá.

¿Por qué hay tantas tribulaciones flotando
  sin contestar?

Ojalá se tratara sólo de arte,
de música,
de escribir hasta que mis dedos se quiebren,
pero se trata de mí,
amanecer en silencio,
moviéndome entre la sombra de los parpados ajenos,
mi voz equivale a unos cuantos centímetros de ceniza,
ojalá se tratara sólo de nadar,
de orar,
de escribir hasta que mis ojos se derritan,
pero los ángeles se enfurecen,
parecen errantes sobre la tierra,
no los comprendo,
no son capaces de aceptar mis acciones,
dedico mi tiempo al punto del desperdicio,
ingresando mis manos en el lodo,
en el fuego,
en todas las cosas que desean los otros,
debería importarme un pedazo de pavimento roto
 su destino, sólo se interesan en mantener en pie su castillo,
ahora sé,
siempre seré evadido,
interrumpido,
ahora sé lo que mi voz significa,
eso mismo,
insignificancia.

¿Por qué escribo?

Escribo para recubrir la velocidad con la que avanza la vida,
y surgen flores chorreantes desde mis sueños,
de sangre, de veneno, de cualquier otro deseo,
manteniendo unidas todas las piezas.

He de remover las aguas,
con entera felicidad,
concilio de cavilaciones,
mis personalidades desatadas.

¿Por qué nací con esta irremediable tristeza?

Hoy observé sombras,
imagino que terminarán por cubrir mis ojos,
no hay más reparo en resignarse y callar,
nunca sentí tanto miedo y curiosidad.

Entonces, ¿Dónde queda mi esperanza?

¿Por qué escribo?

Escribo para apagar el relámpago,
escribo para adrementar los recuerdos,
escribo para encontrarme a mi mismo,
escribo para enamorarme todos los días de la luna.

Para fijar una postura,
la mía.

Sobre mi vida.
Y todo lo que conlleva.




Ilustración por Carl Melegari.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario