Tienes el corazón roto,
tan sólo eres un muchacho,
viviendo fácil,
este y todos los días,
dime tu nombre,
preguntaré a todos los demás quién eres
preguntaré una eternidad fuera de mi mente...
¿Quién eres?
Humano con sentido del humor,
cárcel de los órganos
barrotes de mi jaula,
respirando palabras ajenos,
sentimientos integrando el conflicto,
desayunando cuando el sol haya caído,
mirando frente al espejo las horas pasar
imaginando una vida bajo el agua,
quizá en California,
quizá en Siberia.
Viviendo del pasado,
miedo es la deuda que resta por saldar,
no importa en cuál continente hayas nacido,
los rasguños son los mismos,
y los insultos y las vejaciones.
Tu cabeza se parte,
lo que sueñes nunca se realizará
causan horror los noticieros,
yacen insectos bajo tu cama,
arrastrándose por tu cuello,
preguntando en plena madrugada,
susurro secreto en tu oído,
si todavía permaneces con vida.
¿Por qué habría de importar lo que diga?
Soy legal u otro fraude que comienza en una tarde lluviosa,
Soy legal u otro fraude que comienza en una tarde lluviosa,
imágenes difusas que no terminan por desaparecer,
tienes ambos pies cubiertos con barro,
tus manos parecen desmoronarse,
no es un sueño,
es lo que recuerdo de ti.

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