Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
viernes, 29 de diciembre de 2017
EL ÚLTIMO VIERNES DEL AÑO
Amanecer
Despertando para este nuevo día colindar,
azul color de la mañana,
nunca mientes,
corazón caritativo,
ritmo lento que levanta conformo el sol asoma,
todo el tiempo desde la primera concepción,
retando a la imaginación,
auto-ayuda de heridas infringidas,
nihilismo para nunca haber existido,
alma que mueres,
desperdiciando los dibujos de tus recorridos,
todavía en penumbra,
todavía avanzado fuera de la piel,
mendigando como un fantasma.
Viaje hasta donde el cuerpo aguante
Así lo estipula la naturaleza,
la palabra de Dios,
en camisa de fuerza,
en estos momentos de fría temple,
pareciese un doble riesgo,
sustitución de todas las entrañas
por promesas de corte, sangre, curación,
pareciese un reto,
salir y despojarse de la guarida,
del sistema oscuro y húmedo,
permitir que la luz blanca atraviese la pupila,
nacer en un túnel,
electrificar el cabello,
beber de la vena de una rata,
el primero de muchos días,
en la sombra de la desesperación,
avanzando,
avanzando a pesar del olvido,
día tras día en la vida,
cortando los momentos,
día, noche,
pareciese solución final,
pareciese fácil atravesar un nuevo umbral,
en promesa de una oportunidad definitiva,
apoderados de los despojos,
arrastrando los pasos,
serán ovejas y otras animales que marchan,
esclavos de la rutina en todopoderoso dicho,
silencio y orgullo,
compasión y exterminio,
aguanta el cuerpo,
fracturas en la realidad,
sea ya una cuestión de tiempo,
condenados a sobrevivir,
condenados a sobrevivir.
Procesamiento de los instantes
Hay esperas que no terminan,
en la mirada del hastío,
inútiles son las horas cuando suceden nefastas,
impredecibles al no portar reloj,
su voz es como una roca,
dura, pesada,
la vida no se trata de esperar,
trata de ir y regresar,
moverse por todos los pasillos,
gritando como en un delirio,
viviendo por todo y para todos,
aquellos quienes vieron un instante fugaz
escaparse de entre los dedos,
sol erecto,
nervios cercenados,
sobre las nubes los sueños mueren,
debajo los cristales se rompen,
pesadumbre,
yace entumecido el cuerpo.
Promesa para el anochecer
Frío porvenir,
abriendo sus corolas sin compasión,
dañando la superficie del corazón,
bañando los retoños con lágrimas,
seguro está el sonido de todo mal,
frío y lento porvenir,
aparecen estos destellos de broma,
estrellas que remiten a días que se fueron,
y la única llama es nostalgia,
y se reintegra
se extingue,
como una pasión que dura hasta la muerte,
corriendo a través de la espesura de la noche,
de aquí hasta la eternidad consumida,
en la promesa que nunca se rompe,
palabras que alcanzaron plenitud,
en un mundo secreto,
respirando despacio,
despertando del sueño,
amanece otra vez.
Ilustración: Sandman por Michael Zulli
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