"los marranos van muriendo,
perseguidos fueron de noche,
prefiriendo rendirse antes que pensar,
uno a uno, mano a mano,
cruzando el cuchillo a través del cielo,
frente a sus ojos asustados..."
Precocidad de los mares,
profundos como la mente y su distancia,
los habitantes de nuestra superficie,
entre una y mil mareas,
un sueño colapsa en el espacio negro.
En esta boca termina el sonido,
por debajo de las estrellas,
su sonrisa parece congelada,
durará lo que signifique la eternidad,
sin lágrimas ni pensamientos,
dentro de una jaula,
y todos supuran rabia,
delante de sus ojos.
Es el ascenso de los feroces,
un ardor feneciendo entre las flores,
esta es la tierra,
con todo su polvo, su depravación,
sus gritos y lodo,
este es el mar,
irascible y engañoso,
tragándose litro tras litro de saliva,
ahogándose por un grito de las bestias.
¡Vamos a nacer de nuevo!
"los perros de la perdición aúllan,
fríos en su mirada desigual,
no existe reino que vengar,
no existe fortuna para heredar,
idos tras una bruma de ausencia,
es el sueño de los huesos,
muy pronto estarán muertos..."
La humanidad parte,
"los perros de la perdición aúllan,
fríos en su mirada desigual,
no existe reino que vengar,
no existe fortuna para heredar,
idos tras una bruma de ausencia,
es el sueño de los huesos,
muy pronto estarán muertos..."
La humanidad parte,
en un aliento,
naciendo mil nuevas mañanas,
arrastrándose fuera de la oscuridad,
esperando leve resplandor,
animales de fuerza y conquista,
animales de raza pura y quebrantada,
un golpe en la nuca,
así termina el sentimiento que todo lo eclipsa,
necesidad tras carencia.
Máscara de lobo,
aullido dirigido a la luna,
todas las direcciones son una,
en concepción de arrebato de sangre,
bajo un mar de ensoñación,
cercano a la costa del alma,
por la boca muere el pez,
el salvaje, el humano.
"las olas arrastran,
el fin de este mundo,
un discurso en la orilla,
un momento en la oscuridad,
iluminado por ojos de nadie,
sacramento de las virtudes,
un sueño de todos los animales".
Ilustración: Naufragios del pez lunar por Leohandri Gutierrez Ramos.
naciendo mil nuevas mañanas,
arrastrándose fuera de la oscuridad,
esperando leve resplandor,
animales de fuerza y conquista,
animales de raza pura y quebrantada,
un golpe en la nuca,
así termina el sentimiento que todo lo eclipsa,
necesidad tras carencia.
Máscara de lobo,
aullido dirigido a la luna,
todas las direcciones son una,
en concepción de arrebato de sangre,
bajo un mar de ensoñación,
cercano a la costa del alma,
por la boca muere el pez,
el salvaje, el humano.
"las olas arrastran,
el fin de este mundo,
un discurso en la orilla,
un momento en la oscuridad,
iluminado por ojos de nadie,
sacramento de las virtudes,
un sueño de todos los animales".
Ilustración: Naufragios del pez lunar por Leohandri Gutierrez Ramos.

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