Caminando vamos alrededor de la cuerda,
intentando no caer,
predisponiendo esta vida,
para fatal destino,
predisponiendo esta vida,
para fatal destino,
trampa volcada en sueños de otros,
mismos que avanzan despiertos,
mismos que siempre obedecen,
en sus cabezas rapadas,
contagiadas de violencia,
iniciando con huesos rotos y franjas rojas,
pieles dispersas e ideas olvidadas,
adentrándose en el corazón de la tiniebla,
inicio de la festividad del zen...
Flotan en una loca fantasía,
flotan las máquinas,
suplicando perdón,
olvidando respirar,
acatando el acto de una moneda,
erigiéndose definitivo tras el amanecer,
cayendo en gracia de la carne,
cuando la noche envejece,
una cabeza tras otra se separa,
otra victoria cuyo sabor es amargo como la derrota...
Clases de historia,
derrocando el miedo,
sustituyendo realidad por fantasía,
un mundo perfecto,
la vida más maravillosa,
lección aprendida,
historia querida.
Preguntando a lo desconocido,
realizando la marcha de los zorros,
carnívora influencia,
padeciendo incesante depresión,
adquiriendo como todo sustento,
un billete de salida
real paño de lágrimas,
filo que no se restringe,
mundo paranoico,
abrazas el futuro,
abrazas el futuro,
sólo los intentos perdidos,
los sonidos diluidos,
y calidez en la vida,
en el fondo del suelo,
secreto de la identidad feliz
Y la llama se termina,
tal como la historia siempre concluye,
en la vida como una sola,
surgiendo de la voz del presente,
en moribundo instante,
moribundo solamente...
[reflejo de sombras que no regresan,
instante mismo cuando nacieron...]
Ilustración: The Crow por Dave Mckean

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