sábado, 3 de febrero de 2018

LÍNEAS BLANCAS


Gracias a Dios por este día,
por esta nueva oportunidad,
inicio triunfal,
atravesando esta jungla,
esta sensibilidad parece no romperse,
aun cayendo de rodillas,
fuera de la realidad,
el instinto siempre es el cambio,
descendiendo hasta donde la carne alcance.

Todos los rostros son diferentes,
enrarecidos por la edad,
el camino, la andanza,
consumiendo sus recuerdos en instantes
 que ya murieron,
hoy se convirtió en mañana,
y ayer es sólo un fantasma.

Amantes del triunfo,
así se reconocen los sueños,
entre su propio sufrimiento,
mientras el mundo continúa girando,
sus manos no parecen brillar demasiado,
quizá no les queden historias por contar.

Antes del amanecer,
nació el amor,
¿Alguien lo ha sentido?

Mucho antes siquiera de percibir su primera sombra,
antes de brindar el suspiro inicial,
antes de contemplar la infinidad,
antes de reconocer lo que no es,
contestando la indirecta en estas líneas blancas,
un destello pegajoso en el cielo,
son estrellas,
son diamantes,
no son nada.

Y los días desaparecen,
imaginándose distintos,
siguiendo las mismas manías,
un hueco aburrido,
en viciosa soledad,
no se trata de un sueño,
es un corazón vivo a miles de palabras
y así, todas las historias deben culminar,
mientras la intemperie arde
en medio de la noche,
los telones se cierran,
y muy lento se queman.


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