jueves, 22 de febrero de 2018

UNA PUESTA DE SOL


Mirando en vista picada el baldío,
en el corazón de esta tierra extraña,
no encuentro rastro de mi apariencia,
el calor es vacuo, es frío,
mi nombre es desconocido.

Es pálida esta luz,
parece supurar desde las venas de la tierra,
todo el polvo, omnipresente,
leve es el destello,
frente a ojos que no lloran,
andando a lo largo del desierto,
superficial cuando piel toca piel,
sólo el corazón con sus latidos,
sólo el corazón con su lamento,
puede acariciar el alma.

Transformando los días,
mañana volverá la primavera,
abriendo en una corola caucásica,
rasgo de futuro y fijación,
suscitándose en lo imposible,
son dos palabras unidas,
dos siluetas separándose,
entre días disueltos,
entre nubes cargadas con plomo,
eclipsando todas las respuestas en una puesta de sol.

Es un dicho de animales viejos
Como el poema encarecido
Sobre las llanuras se dibuja un busto reconocido
Tal como cruza la parca en un suspiro.

Descartando todos los males,
acantilado cortando el sendero,
uno o dos suicidios al año,
tentando al destino,
campos ufanos de luz,
devolviendo una carcajada al mar,
clarificando este sueño,
un suceso eterno.

Reseña mi vida,
con tus letras,
mantén fijos los meses,
apura los años,
regresa de inmediato al origen,
nacimiento de la fragilidad,
detén para siempre tu final,
el mío, tan pronto se rasgue la pintura,
perturbando las ondas en el mar
rompiendo el espejo.

Amante de los atardeceres,
ladrón que se lleva el aire,
penando en el silencio,
al pronunciar una letanía antes del anochecer,
testigo, compañero, participe de correrías,
ánimo desenfrenado, 
baja lentamente el sol,
baja lentamente la espuma.
¿Dónde estás?

Un corazón de oro,
disolviendo el miedo,
aferrándose a la vida.

Centímetros más
en un baile sin ritmo,
en una espera sin sentido,
hermosos atardeceres,
proximidad mundana,
saludando todas las entrañas,
desvaneciéndose a través del día,
a través del día.

Montañas, palacios,
sucumbiendo ante el brillo muerto,
guiando mi sombra,
en boca de la oscuridad,
en el flotar suave de una pluma...

Así se va...


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