viernes, 9 de febrero de 2018

PERPENDICULAR


Muñeco del destino,
juguete de caprichos ajenos,
suponiendo un rostro bajo las luces,
espectáculo que nunca acaba.

Corazón surgido de la oscuridad,
brindando lejanía,
profunda vergüenza,
tras los repetidos eventos de la historia,
ojos que jamás se cierran,
papeles sostenidos sin hacer.

Estás manos vacías y sueños de gloria,
un sueño flotando sin realizarse,
instancia de sola mortandad
y días divididos en la eternidad,
suponiendo el último grito antes de callar,
nadie debería mostrar horror,
una sola gota de sangre deslizándose,
una sola gota de saliva secándose,
otra es la enfermedad,
otro debe ser el tiempo,
contemplando las paredes sin color,
el tejado en silencio,
proyectando leve sombra,
la intención jamás fue hacer el mal…

Siempre habrá un camino distinto,
un deseo amaneciendo a medianoche,
el éxito evasivo,
visto desde la cima de un risco,
a profundidad, la vista del abismo.

Puede que la vida sea muy larga,
a consecuencia luce dañada,
desmembrandola sin gritar,
nadie se congracia en ella,
nadie parece reconocer su conclusión,
lo llaman un hecho falso,
absurda discusión.

Luces nocturnas,
mismas que despiertan a los fallecidos,
carentes de elegancia,
de otra manera para decir lo que todos conocen,
agujeros en su rostro.

Fuego en sus ojos.

Los colores son los mismos,
aburridos como el presente día,
cayendo en cascada,
taciturna experiencia,
abstraída de su propia verdad,
la mente tiende a perderse,
es un lucimiento agotador.

No hay manera de arreglarlo,
transfigurando lo correcto en equivocado,
bien y mal colisionando,
aprendiendo a caminar con un sólo pie,
marchando con el rostro ensangrentado,
costeando lo insostenible,
y este tiempo no trata sobre ti,
la mente tiende a perderse,
otra vez,
una linea que se cruza con otra,
buscando para nada encontrar.



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