domingo, 10 de junio de 2018

COLISIÓN


Una vuelta y otra,
cruzando como saeta en llamas,
flecha carnívora sostenida sin luz,
apagando los influjos verdes, morados
 de una primavera de futuro,
a la distancia de diez años perdidos,
diez años escribiendo,
sumergido en fragancia y éxtasis
 de la maravillosa poesía,
sin existir remedio gélido, es hervor,
el ruido y el silencio,
paz, miedo, devastación,
fracturando invisibles corazas de alegría,
de letargo y carne humana,
es cierto,
los números cuentan la verdad dicha en circuantancias
certeras, desconocidas, sociales y nuevas vísperas,
lujuria vital irremediable, imparable.

Vitalidad, bailando delante de su impropio disfraz,
rescatando las respuestas,
escondiéndose bajo la inmensidad de la sombra de sus huesos,
y es amor,
propio, ajeno, inhumano, a la fauna y un grito de auxilio,
flores compartiendo el mismo nombre, el tuyo,
desvanecedora de días sufridos,
el presente condenado a repetirse contra los lamentos,
las quejas y la amarga victoria de una vida yuxtapuesta
 en su fin, su extorsión entregándose al deseo,
asesino de mares, de soles, de nieves, de esperanzas,
cuídate de los pensamientos y placeres llanos que mueren,
mueren pronto y se borran para cuando otra personalidad aterriza,
eres tú contra tú odio y el reflejo tras el cristal parco del espejo,
eres tú contra tú desprecio, eres peligro y no sabes quién eres
 porque no importó salvo diamantes y ruinas de opulencia,
quién fuiste toda tu vida cuando giraste e imaginaste y soñaste,
el ruido, forjando familia y un éxito ajeno a ti,
a ti,
sobreviviendo a pesar de no contar con los dedos puestos en el cielo,
cortándolos y acostumbrándolos con relleno de maíz quemado,
despierto y conjugando los lamentos,
no es un juego,
no es un arco reflejo,
no es vida, no es muerte,
es vacío es nada es limbo es mierda,
no es poesía, no es sobrenatural, no es espiral,
es silencio y aburrimiento.

Los microbios de mordidas e impulsos rosas y sentimientos flagelados,
riendo gritando los secretos sobrepuestos en la piel de marfil,
tan fría como los soles de mil sistemas contrayéndose en el universo,
¿Quién lo ve, quién es capaz?
No mirando con ojos humanos,
sino con los de la mente liberada de contrariedades y pasajes
 laberínticos de conceptos enajenados como tiempo y espacio,
voces y letras, palabras y nuevas nuevas risas,
es olvido de llantas gastadas por el humo y cemento,
tracción inmóvil que culmina,
no hay luz sin tormenta,
no hay santidad sin derramar sacrificio,
no hay victoria sin haber asesinado el miedo este y otros días,
todos cumpliendo su lamento entre sexenios corruptos,
tan graciosa es la piel que mudan los años idos y marchitos,
todos exceptos los nuevos años en desconcierto,
creciendo en las imagen paralizada de piernas y brazos,
cuerpos y resplandor de un sol matinal que suda,
da vuelta,
da otra vuelta,
una más,
gira...


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