viernes, 15 de junio de 2018

TRATADO DE ZOOLOGÍA


Llegando con vida hasta el momento preciso en la historia,
distorsionando la voz conforme los dígitos intercambian
 de lugar con sombras y rostros obtusos,
llenando las calles desde el año 2000,
hoy tan lejano, débil, impactado sobre el pavimento,
tratando de alcanzar nueva materia,
mediante descubrimientos de carácter belicoso,
abortos descargándose desde la página principal,
ojos dedicados a la masturbación,
libertinaje radical,
ciudades de vanguardia, desde París, Berlín y Nueva York,
existe un acoso más grande que una fantasía de amor,
existe un peligro más diminuto que un corazón roto,
derogando satisfacciones por sueños convertidos en arena.

La era del fin del mundo,
arribo sorpresa bebiendo del vino más dulce, más agrio,
más rojo que las llamas sucumbiendo a la fuerza de la tempestad,
no te permitas continuar pensando,
es motivación insulsa, una actuación inútil,
dibujando las sonrisas de una humanidad con colmillos,
tan salvajes como las bestias mecánicas de un futuro distante,
familiares de un mártir sintético,
llorando litros de dolor con alta denominación,
ganando libertad antes que la abominación económica suceda,
antes de terminar con los pactos y sellos gelatinosos,
antes de irrumpir en el palacio  de gobierno y robar las cuentas frecuentes,
derogando una vez más,
maleza y dedos sueltos,
huesos dulces,
salpicando sangre salada en habitaciones azules,
condiciones de contrato,
condiciones de maltrato,
perros por humanos,
aves por niños,
interpretando bienaventuranza en roles secundarios,
sueños derramando esperma,
era oscura secundada por la dorada,
alegría de selvas destruidas.

Cabalgando antes de la caída,
sean los cuerpos piezas de acrobacia,
traicionando corazones petrificados,
resignándose a perder, a nacer deformes,
crueles humanos,
crueles sus máquinas,
crueles unos con los otros,
crueles animales,
desgastado el amanecer con licor,
la trampa de la desesperación, muerte,
ángeles transformados en sucios fantasmas,
prostituyéndose para una guarida salvaguardar,
miseria a costa de la cima incandescente en un cigarrillo,
simples palabras y amores que gritan como flores apagadas,
aire siniestro con rostro parco y manos que sangran,
miel preconcebida desde el útero,
super-raza inmersa en la mentira de su honda soledad,
una pantalla y su mosca de patas color crepúsculo esmeralda,
ojos como cientos de cámaras de video,
diminutas como el sol cuando es eclipsado por una interna
 defunción, hoy los feroces no mienten...

- ¿Eres tú el cuervo?

Un secreto sobre otro.

Oro para los ladrones.

Sufrimiento para los débiles.

- ¿Eres tú la cigarra?

Colgados por las caderas,
análisis de datos, monto de los pecados,
degustando el sabor del frío, la caricia insolente,
violentando los órganos móviles,
ahí están los acróbatas,
ahí están los informantes,
las pezuñas,
ahí está los asesinos,
ahí están, dividiendo valientes y cobardes,
los picos y crestas,
ahí están los creyentes,
ahí están los ciegos,
garras y rayas,
colas y sueños de una vida concluida,
ahí están los enemigos,
ahí están los bastardos.

Ahí están los asexuados,
ahí están los jueces.

Ahí están los soñadores,
ahí están los poetas...

derribando los pilares,
civilización hermosa quemando el pasto.

Quemando el mar de color verde.




Ilustración: Fragmento "El Jardín de las Delicias" por El Bosco.

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