Elegía para nuestros Presidenciales,
sometiendo a la población,
bajo el efecto de su rumiante tradición,
padeciendo la enfermedad de sus discursos,
ritual sin cuerpo ni lógica,
espectáculo donde escapan los sesos,
hacia la nada,
como miles de muertos.
Alternativa, no existes,
rodeandonos con cuerdas de colores,
ocultos bajo toneladas de maquillaje,
nos pintamos los malditos labios,
pantalones bombachos,
con rombos de colores y puntos de terciopelo,
adornos ridículos,
somos la imagen graciosa del otro lado del espejo,
Presidenciales,
son el hazmerreír,
no son salvación,
jamás en sueños de nadie serán "la mejor opción",
son el cuerpo desdibujado,
el reflejo pútrido,
palabras huecas,
el veneno,
la mentira,
los payasos grises,
ensangrentados.
Presidenciales,
no son graciosos,
son la blasfemia,
el insulto,
su pueblo los odia,
tienden su mano a una nada imaginaria,
paridos durante una revuelta falsa,
mentirosa, tal como la ironía puede matar,
marionetas de otras redes,
no invisibles del todo,
sirvientes de ordenes mayores,
de una corrupción tan antigua como los nombres,
de aquellos que mangonean las decisiones,
Presidenciales,
por siempre habitarán la oscuridad.
Iniciando con un mal chiste,
la gente, su desgana,
una marcha de setenta años,
doce equivocados,
seis en bancarrota,
una marcha de setenta años,
doce equivocados,
seis en bancarrota,
ennegrecido resultado,
fatal destino,
pareciese inconcluso el camino,
resultando en el mismo circulo,
creyendo en el engaño,
"cambio", ficticia promesa,
"cambio", ficticia promesa,
mordiéndose las manos con rabia,
explotando en el rostro
de los medios de comunicación pecadores.
de los medios de comunicación pecadores.
Dirigentes infames,
patiños principales de este espectáculo de horror,
nadie se preocupa por preguntar,
tampoco se molestan en explicar,
pareciera un lenguaje distinto,
órgano intranquilo por el cual se comunican,
encerrando sueños ajenos en una burbuja sin aire,
pervertidos e inútiles,
pervertidos e inútiles,
tóxica emoción de estos animales,
pensándose dioses por encima de una
sociedad ignorante, pobre y beligerante,
hace tiempo murió la revolución,
nunca más regresará,
no esperen verla,
porque nunca seremos libres.
Quizá nadie posee culpa,
somos parte de la misma bandera,
rota, caída, blanca,
rota, caída, blanca,
hablando y gritando todos
primitivos como mote,
el precio de los impuestos,
el precio de los impuestos,
esta nación no lo reconoce,
Uds., presidenciales, no nos representan,
son la misma escoria de otros años,
aparecen para después volverse sombras.
aparecen para después volverse sombras.
No son líderes,
caen sobre sus propios pasos,
obedecen sin refutar,
cuestiónense como nosotros lo hacemos,
prisioneros de la ceguera,
son una imagen deslucida,
nunca otra cosa.

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