Nuestros políticos,
son grandes oradores,
sobrevivimos a sus mentiras,
espectadores de la mediocridad,
cubriéndonos con el mismo vendaje,
mojándolo con sangre de los desaparecidos,
68-71-14
Curso intensivo de historia.
Una historia de violencia.
Nudo en el estómago,
donde el sol se esconde,
miseria provocada,
indiferencia como parte de la vida.
Y son los muertos quienes nada sienten.
Nuestros políticos de mirada borrosa,
representantes de la guerra y la falacia,
representantes de la guerra y la falacia,
conectados bajo el yugo de la misma secta,
hablando de bombas y disparos,
mirando las mismas tragedias.
Nuestros políticos son grandes oradores,
conjurándose tras las ventanas,
mostrándose cariño,
mostrándose cariño,
unos a otros,
muy orgullosos.
Nuestros políticos no nos defienden,
su labor es hablar sin decir nada,
moviendo las manos,
realizando remolinos en el aire,
durmiendo bajo sábanas de seda,
viviendo su tiempo en vano.
viviendo su tiempo en vano.
Nuestros políticos son criminales,
sólo comprenden la sumisión,
el terror que imparten,
mediante su corrupción.
Todos nuestros políticos son dignos de respeto,
pertenecen al mismo lamento.
Derritiendo nuestros ojos,
voluntariamente contando los minutos,
antes de sentir los golpes en el suelo,
voluntariamente contando los minutos,
antes de sentir los golpes en el suelo,
latidos de un corazón castigado,
cadena humana,
erigiéndose alrededor de un fuego,
quemando vivos a todos
nuestros políticos.
quemando vivos a todos
nuestros políticos.
Esperando cien años,
cruzando miradas,
muriendo los planes,
vidas frustradas,
delante del sueño de la guillotina,
esplendidos políticos.
Hablando de un Estado alterado,
amigos de los pobres,
donando sangre negra,
cantando miles de donaciones,
grandes políticos,
así apestan,
como chacales,
veneno de serpientes,
animales rastreros,
grandes políticos,
rostros de televisión,
sobre las paredes,
bajo los parpados,
recuerda sus nombres,
grandes políticos,
hechos de plástico,
respirado nada.

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