viernes, 14 de septiembre de 2018

TEMOR Y TEMBLOR


He temblado,
provocando un anuncio,
irónico es el destino,
resoplando las trompetas,
Gabriel carga con todas,
sobrepuestas día a día,
como ilusión de cuerpos solitarios,
simbiosis de la carne, el hueso, la sangre,
roca, acero, cristal,
caídos directo de las alturas,
despertando siempre con miedo,
como enfermedad terminal.

La vida rige su propia velocidad,
angustia vestida con seda,
silencio tras el infarto,
voy y vienen,
tórridos sueños envistiendo,
voces o farolas apenas alumbrando,
calles ocupadas,
bajo el escombro,
lentamente se apagan.

Y mi desesperación...

(sigue)

He temblado,
como un animal extraviado en la noche,
soy la tierra,
monstruos diminutos,
rompen a llorar,
otros ríen, caminan distraídos,
fornican con el sol y visten sus cadenas,
beben directamente de las llamas,
es nostalgia por lo perdido,
una vida cuesta otra,
derivada de cal y arena.

He temblado,
sienten miedo,
a plena luz del día,
como un mal presagio,
fuera de sus cabezas,
llueve,
lamentos que no conmueven,
reproches acarreados como remanentes,
abrazados en la misericordia de Cristo.

Mi angustia...

(sigue)

Los ojos son de ayer,
perdidos tras un error,
vacío de los días siguientes,
sentencias que dicen nada,
acciones tan humanas
desde la primera y la mejor
 hasta la última y más terrible,
resultando un ciclo sin fin.


He temblado,
nadie escucha estas lágrimas,
se queman,
como las estrellas
 cuando abrazan la oscuridad.


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