miércoles, 7 de noviembre de 2018

COMATOSO


Mi vida,
color en las paredes,
cálido como la caoba,
bajo la sombra de una nube,
pido al cielo,
misericordia,
con un pensamiento
siempre equivocado.

Mi vida,
se escapa,
no puedo detenerla,
hay fantasmas,
prometiendo una larga tortura,
soñando con la nueva existencia,
muy lejos,
muy cercano.

Hermano,
conozco tu pesar,
el mismo dolor comparto,
siempre bajo la carne,
con la mente apagada.

Y tardo en caer,
muy ligero como pluma,
dentro del vacío,
con ambos pies, 
encima del cielo,
el mundo continúa girando...

Mi cuerpo se destruye,
a lento hervor,
porque el siguiente nivel,
es un sonido indescriptible,
exigiendo leyes diferentes,
desmintiendo el odio y sus placeres,
y cierro los ojos para ver,
las rocas caen,
las bombas explotan,
la imaginación se apaga,
las rocas caen,
sobre lugares que no lo son.

Mi vida,
tan libre de todo riesgo,
tan libre de responsabilidad,
un golpe basta,
excesos de un letargo,
como la concepción de lo infinito,
erigiéndose cuando la carne
 se descompone,
cuando el espíritu se destila
 en insurrecta campaña,
hoy el tiempo está detenido,
en el interior de la esfera,
en la quietud del agua,
en el fondo de la nada.

Mi vida,
proletaria,
besando el suelo,
la severidad en sus labios,
cortando mis manos,
ojos desvelados,
mi boca enmudece,
voy calculando
mis suspiros,
los últimos...

Señor, escucho tu voz,
¿Pero qué sentido tiene la libertad?

Y tengo miedo,
a la ceguera,
a la vida,
a la hambruna,
a la sequía,
a la ignorancia,
al sacrificio,
a la felicidad,
al éxito
a la luz,
a la oscuridad,
al olvido,
a las ideas perdidas,
al ímpetu que se fragmenta,
a mutilar extremidades,
a las malas bromas,
a los defectos,
a la virtud,
al fracaso,
a los días,
a morir,
a vivir.


- el mundo sobrevive -

no estoy muerto -

- nadando en la eternidad -

- las olas siempre levantan...


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