Vuelven a la vida,
los latidos en mi corazón,
suspiro por tu amor,
he visto el color de la eternidad,
mi mente no lo cree,
pero tu rostro conocí,
mucho más allá del secreto del tiempo,
donde otros imaginan oscuridad,
aprecié inmensidad.
Dime, cuánto deseabas este momento,
suspirando tras el cristal frío de tu ventana,
mientras me arrastro fuera de la tumba,
todavía soy yo,
todavía soy,
sudan mis manos,
robándome una rosa del jardín más bello,
escapando del edén,
regresando a ti,
alineados están los planetas,
he visitado tus sueños,
entonando una canción,
rompiendo los barrotes,
de la cárcel que significa
esta humana mortalidad.
Poco suceden las distancias,
un espacio inequívoco,
porque Dios, gracias,
en mi mente todo es posible,
tan fácil es lograrlo,
mira,
cuando despiertes,
arderé dormido en tus brazos,
soy para ti.
Límite de las constelaciones,
capturando tus ojos,
el color y la mirada,
terso es el roce con tus mejillas,
uniformando claridad en tu rostro,
el humo permitirá que vea,
cuando el sonido sea poco,
siento la verdad,
no sólo la conozco,
sé mucho de ti,
en tu nombre,
vuelvo a vivir.
Enamorados,
por siempre,
si la vida se extingue,
si el planeta no gira,
si el aire no regresa,
enamorados,
en un destello veraz,
en este poema y mil más,
mi señora,
mi vida,
permíteme tener un beso,
tuyo,
no existe igual,
contigo nada se compara,
y regreso siempre a ti,
siempre a ti,
de ti soy.
Contigo nada se compara,
nadie, porque sólo eres tú,
siempre infinita,
eres tú.
Latido de la vida.
Poco suceden las distancias,
un espacio inequívoco,
porque Dios, gracias,
en mi mente todo es posible,
tan fácil es lograrlo,
mira,
cuando despiertes,
arderé dormido en tus brazos,
soy para ti.
Límite de las constelaciones,
capturando tus ojos,
el color y la mirada,
terso es el roce con tus mejillas,
uniformando claridad en tu rostro,
el humo permitirá que vea,
cuando el sonido sea poco,
siento la verdad,
no sólo la conozco,
sé mucho de ti,
en tu nombre,
vuelvo a vivir.
Enamorados,
por siempre,
si la vida se extingue,
si el planeta no gira,
si el aire no regresa,
enamorados,
en un destello veraz,
en este poema y mil más,
mi señora,
mi vida,
permíteme tener un beso,
tuyo,
no existe igual,
contigo nada se compara,
y regreso siempre a ti,
siempre a ti,
de ti soy.
Contigo nada se compara,
nadie, porque sólo eres tú,
siempre infinita,
eres tú.
Latido de la vida.

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