Tu rostro azul,
tu mirada sumergida,
tus facciones tristes,
tu toque es sereno,
sobre la superficie del mar,
delante del brillo gris del sol,
las nubes son tus ojos,
lloras.
Todas las dulces sinfonías,
errando el camino,
conforme los años gritan,
es un baile tan extraño,
desvelando el último ardor,
Manteniendo alerta a los trasnochados,
una voz es suficiente,
para unir los puntos,
para romper con el humo.
Sentimientos frente a la oscuridad,
reales como la dicha,
como el sufrimiento,
una sonrisa tan perdida,
cosecha de los anhelos,
fatiga pronunciada.
Más allá de los pensamientos,
los mismos lugares y palabras,
una sensación nueva,
fulgor de la soledad.
Terso y fresco,
carácter del tiempo,
como el roce de una neblina,
frío vaho sobre el agua,
rayando con una línea,
planos inhóspitos,
paisajes internos,
paisajes internos,
la misma vieja confusión...
¿Dónde existe este planeta?
sólo es un latido
sólo es un latido
¿Quién conserva todas las almas?
la mano del Todo
la mano del Todo
Cuando nuestro cuerpo flota,
en la profunda noche se pierde,
no hay más tentación,
la vida es una e irremediable,
fantástica y terrible,
es su más grande virtud,
que sus muchos horrores,
que sus muchos horrores,
belleza inconmensurable
con la que Dios la bendijo,
así todos aparecemos,
en su regazo,
vida, sólo una,
vida, sólo una,
himno de las flores,
de los ademanes,
de todos los temores,
de la luna brillando en el centro del universo,
cuando los días son complicados,
no hay motivo suficiente,
para imaginar algo diferente.
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