lunes, 25 de marzo de 2019

A PESAR DE LA INUNDACIÓN


A pesar de la inundación,
traslucidos mis dedos,
he visto la luz...

Un regreso,
cuerpo humano de ilusión,
blanca corazonada,
libertad es media naranja,
compromisos tersos,
la vida es un tema ocupado,
un asiento sudado,
un sótano después de una fiesta...

...abandonado...

Clamor de ruido,
los instantes enormes,
salvajes en reposo de los beatos,
bajando de la montaña,
con las tablas de la verdad,
no es decir, de un profeta simple,
tras el humo espeso,
habitan los espejos,
tras las sonrisas de pálidos labios,
el caos cambiando de color,
pieles verdaderas,
un mundo transfigurado en envase de
 plástico, un acto sagrado en mirada
 tremebunda y tierna,
secándose está el control,
un momento enervante de silencio,
Deidad de órganos y nuevos temores,
bocas tan añejas,
un egoísta moribundo,
descubriendo nueva ruta en el planeta,
moviéndose en libertina religión
 tras las capas de incesto en el aire,
moviéndose al son de cantares a las
 siete musas del arte,
un poema relegado al olvido con los años
 de polvo, luz y necia recolección,
nubes cansadas,
un cielo tan parco,
descubriendo el nuevo camino,
caos, hijo predilecto del alma conflictuada,
vicio, enajenación de la carne,
violencia, noche de estreno en explosión,
un ego tan absurdo,
este cuerpo tan humano,
frágil y perdido en sus libidinosos sentidos,
un gemelo malvado,
secándose rápido,
un error, un milagro,
a pesar de la inundación,
a pesar de infinito color conectado en el cielo...

Diáfana ciudad como
 una mente vacía,
volcándose a la rutina,
un instante perdido por encima de las ruinas,
volando en alas de ángeles,
otros nombres,
un giro repentino del destino,
un nudo blanco sobre el cuello,
otros rostros,
parcelas nutridas y lenguas sedientas,
tan antiguas como un instante
 en la vida que jamás regresa,
emoción deprisa,
actores del inframundo,
siniestra arma de fuego y metal negro,
besando la flama,
una suite natural para los tambores,
romances de trompetas,
el canto del apocalipsis en el mes de julio,
medicina sabor manzana,
ciencia milenaria del bien y el mal,
nueva oportunidad para enervar,
un signo malo sobre la luna,
el tornillos de hierro,
tan aletargado el momento,
ahí está,
ahí viene,
no permitas el ocaso llegar...

Estamos juntos en esto,
sentimientos llenos con azúcar,
reflexiones de mentes atribuladas,
esperando la oportunidad en certeza de
 un día con espectro amplio,
juntando las vocales y realizando un canto,
una demostración de vicisitudes,
respirando fatalidad bajo el agua,
nuevos romances durando lo mismo
 que mi vida en instante de los treinta suspiros,
estamos juntos en la encantadora opulencia,
palacios, teléfonos caros,
en la profunda miseria,
menos días de verano terso,
más noches de invierno fatuo,
inflando pulmones de animales,
estupideces vocalizando,
uniendo consonantes,
esperando por el sonido,
pionero y primerizo,
porque he respirado del humo,
fatal enunciado...

A pesar de la inundación,
 escondida sombra señalando
el camino, ancianidad,
sedientos estos mismo labios en color
 de ayer, cabalgando el acero,
y lo he visto,
es verdad,
Señor...

Señor,
lo he visto,
te he visto,
sentido,
en necia carne y lamentos
 de mi corazón,
a pesar de la inundación,
un mundo espera,
transparentes para el combate diario
 contra vejaciones mis párpados,
he visto la luz,
no es un sueño,
es la vida lo que más duro golpea,
esperando sobrevivir más allá,
a pesar de la inundación,
truenos y desastre,
el miedo es un instante,
la mueca que llevamos por cara
 de la pronta, pronta senectud,
Señor...


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