Corriendo alrededor del circulo,
el mismo de siempre,
a oscuras y solo,
como un cautivo sin nombre,
los pasillos desaparecen
en su centro, un hueco en las manos,
ahí, donde los sueños mueren
ahí, donde los sueños mueren
y las dudas nacieron.
Y sucede en la noche,
Y sucede en la noche,
el acoso de las sombras
tocando tu cabello,
con su eco proveniente de ningún lugar,
sin recuerdos que permanezcan,
pero el dolor, ese es eterno,
arrastrándose hasta tu pierna morder.
Y en total aislamiento,
las voces alimentan
el rostro del reloj,
ahora el tiempo es un lujo,
algarabía de bajos instintos,
ahora el tiempo es un lujo,
algarabía de bajos instintos,
cercana está la fecha del sacrificio.
Mil caras en mis sueños,
siempre tan efímeras,
bajando como una cascada de luces,
Mil caras en mis sueños,
siempre tan efímeras,
bajando como una cascada de luces,
opacadas como el entusiasmo,
como azúcar en la sangre,
tanta es la tristeza,
tanta es la tristeza,
tanto que golpea duro en el pecho,
su nombre, es cruel enfermedad.
Frente a cada ojo,
Frente a cada ojo,
cada día es un círculo,
una cárcel con barrotes de lágrimas,
creciendo conforme la edad comienza,
y arden como tu dilema favorito,
un monstruo sin cabeza,
y arden como tu dilema favorito,
un monstruo sin cabeza,
anunciando una fuerte caída.
Pensar distinto,
sería un engaño,
recorriendo las fauces del laberinto,
ahora cuando no tenemos tiempo para matar,
imaginando el futuro como un cadáver,
Pensar distinto,
sería un engaño,
recorriendo las fauces del laberinto,
ahora cuando no tenemos tiempo para matar,
imaginando el futuro como un cadáver,
atorados en el mismo pesar,
un sueño gris y en silencio,
nefasto a las tres de la mañana,
y temo sea un vacío argumental,
porque no habrá más luces ni alegría,
tan sólo fantástica destrucción.
Y caen, caen los ladrillos...
Mil caras,
cansadas,
arrastrándose fuera de las palabras,
son los pensamientos,
dispares,
poetas,
dementes,
son los pensamientos,
porque no habrá más luces ni alegría,
tan sólo fantástica destrucción.
Y caen, caen los ladrillos...
Mil caras,
cansadas,
arrastrándose fuera de las palabras,
son los pensamientos,
dispares,
poetas,
dementes,
son los pensamientos,
de soleadas y tardes,
de risas y amistades infinitas,
persiguiéndose las colas,
persiguiéndose las colas,
llantas que ahora se queman,
un universo que ya no está,
son cien ladrillos
y
la
tierra
prometida.
Demasiados para una sola cabeza...
Nacer, es dar luz a los problemas,
rimando con sus nombres,
un universo que ya no está,
son cien ladrillos
y
la
tierra
prometida.
Demasiados para una sola cabeza...
Nacer, es dar luz a los problemas,
rimando con sus nombres,
soltándolos como hijos del instante,
apretando tu cerebro,
apretando tu cerebro,
y hoy, es cuando pesan tanto,
año tras año esperando por respirar,
son las ramas secas y filosas,
una bella y complicada ficción,
una bella y complicada ficción,
los cuchillos o las balas,
demasiados problemas
demasiados problemas
e infinito el ahogo,
demasiados pensamientos,
para un solo cerebro.
Elevo las expectativas,
demasiados pensamientos,
para un solo cerebro.
Elevo las expectativas,
es una apuesta al aire,
mirando con trampa las cartas,
desafiando el favor de los demonios,
aunque nadie haya perdonado mi mente,
y estoy corriendo en círculos otra vez,
aunque nadie haya perdonado mi mente,
y estoy corriendo en círculos otra vez,
por conocer la única realidad:
el nombre de esta vida es siniestra.
Y aquí va un secreto,
Y aquí va un secreto,
cuando tus domingos se vuelven sombríos,
sabes que estás listo,
listo para decapitar al minotauro,
bañarte en sangre su sangre,
oler el rumor de las moscas,
bañarte en sangre su sangre,
oler el rumor de las moscas,
encontrar tu cara en su cabeza.
Son las mil caras hablando al mismo tiempo,
afuera en el aire negro,
afuera en el aire negro,
rompiendo el cristal, la voluntad
mil caras como enemigos,
ladrillos para un solo cerebro,
que pretende vivir sin cansarse,
o es tremendo cobarde
mil caras como enemigos,
ladrillos para un solo cerebro,
que pretende vivir sin cansarse,
o es tremendo cobarde
o víctima de querer demasiado.
Y aquí viene a tiempo,
una sola exhibición,
una sola exhibición,
los problemas en tu estómago,
hinchando las venas como el cielo
gotea ese rojo, rojo, rojo,
la vida comienza,
demasiado temprano,
con un lunes para lamentar,

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