Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
domingo, 10 de marzo de 2019
UN PROFETA Y YO
Moderno pendenciero,
con maletín en la mano,
dinero en el saco,
corbata alrededor de la garganta,
un lazo color amarillento sobre
los ojos, cafés de nacimiento,
vueltos azules como diamante
congelado, una vez que hubiese muerto,
amarillo es el lazo, huele a orina.
quitándose los zapatos y revelando zarpas,
charol elegante, fino y boleado,
llegó a través del camino empedrado,
una mañana clara y soleada,
cielo cremoso y albino,
cabello castaño, largo como su barba
denostando falsa hombría,
frías son su mejillas
generación del milenio,
somos generación perdida,
bebemos el vino tempranero,
cenamos gacela y noticias de nota roja,
mis manos de forense y ropa de muchacho,
pantalón de casimir, es elegante,
olvidó los calcetines,
guantes sin ajustar, sudados,
mis ojos no perciben otra permanencia,
documentos cuyo destino es desaparecer,
tantas variables y una vida solitaria,
acompañando el desastre en curtido temperamento,
Barrabas, cruel asesino y revolucionario,
café con dona y variedad de tormento
traduzcase en constante estrés,
qué llevas en las venas,
ductos de petroleo convertidas,
cambian los tiempos,
conozco las calles donde vivo,
dieciséis años atrás,
prosperando en el dejo de un sueño infantil,
hoy, diez de marzo de dosmildiecinueve,
oscura cloaca de abandono,
dónde quedaron las promesas que torpemente
realice para este futuro contiguo,
profeta, no deseo preguntarte,
nada dirás de importancia,
tus labios son vendimia,
gestos de celofán,
bebamos de la copa y soltemos desinteresado llanto,
si avanzas y nos perdemos,
cuestionando el tiempo,
los gastos y seguro de daños a terceros,
pide misericordia a Dios,
pide limosna para sobrevivir al vendaval,
escucha exhalar estos pulmones bajo la servilleta,
colores frágiles sobre el agua helada de un río,
escuchando música de los setenta en la radio,
menospreciando lo que siempre deseamos,
virtud en yaga de los estigmas,
mírale las piernas y pechos a las mujeres,
por miles desfilando por la vida desarraigada,
no existe confusión,
es síntoma fatal, comprando el variopinto medicamento,
es medianoche, divertido como efímera llama de cigarro,
edificios enfermos que no los cubre el mentado seguro,
tantos billetes hemos pagado y perdidos en el incendio
de los corazones sometidos por el rencor y alcohol,
prostíbulos favoritos donde acecha la tentación del diablo,
no menosprecies la política de los incautos,
ochocincuentayuno, huevo revuelto de colesterol con tocino,
cuál es tu mayor remordimiento
cuál es tu mayor intención enviada por correo al olvido,
cuál es tu mayor pecado no confesado,
profeta de oficinistas,
galería de imbéciles como siluetas de animales,
azúcar y enfermedad,
profeta de las fotocopias,
líbranos del tránsito, crimen y convulsión,
dispositivos favoritos en el cerebro despertando a las tres de la mañana
para dormir veinticinco horas después y seguidas de problemas,
música de los conflictivos, comida para cadáveres de dos pies,
lectura para murciélagos, cárcel para los antiguos justos,
gubernaturas para depravados, calibres para deprimidos,
oh, qué harás si te desprecio,
qué harás si te digo cuánto te odio,
eres humano y te odio,
desearía tener el arma, la soga, cualquier cosa con filo,
te haré tanto daño, la razón es temeraria como afable,
eres un adefesio, eres blasfemia para toda jodida creatividad,
por qué hubo que llegar a esto,
por qué, contéstame profeta de los tabloides,
ciudad tan callada, corazón tan insensible,
sufre lo que tengas que padecer en tu desdén querido,
quién eres en el aislamiento, en hogar de ojeras y extraños,
cáncer en los testículos, en el accidente de los tropiezos,
a la deriva, rezando, otra vez, tantas lágrimas sobre la vereda,
ciudad que no reacciona, cuadrilla demoledora,
rinocerontes, toros, mamuts, otros ejemplos salvajes,
estafadores y profetas de cincuenta segundos,
infiltrados de juventud errada, danzando ante un fuego
de sentimientos rotos y cuerpos de oscuridad,
desnudos bajo las ramas nauseabundas de parques y sabor
a cebolla, escorias, otro fin de semana como fin de la vida,
supuestos amigos, autómatas de la farmacovigilancia,
profeta de mentiras y admiración,
me gusta tu estilo garbo, distinción de alegría,
máscara para tu camisa a rayas,
critico mensaje, has recomendado no descansar,
maletín vacío, por favor sálvame de empleos alejados
de mi menospreciada literatura,
sálvame del cause maldito que pretende asesinar la poesía,
escóndeme en tu billetera,
negro agujero de miniedad, todavía no mueras,
lastima por los intentos de la humanidad,
lluvia de ideas, sólo son lluvia y no piedras preciosas,
ochentayuno, ochentayocho,
hace tanto calor, Sr. Chavez,
sin tilde por favor, error en el registro posterior
a mi nacimiento, futilidad de viaje en avión,
esquinas, ahí esperas profeta,
todo en estos segundos es negocio, flojo y lamentable,
necesito no lamentar sino actuar, moverme hacia el centro,
luz de carretera de palabras y sueños despojados de
frustración, otros logran eso, negocio,
aspiro a mucho más,
Dios lo sabe y también tú, profeta de infección,
portentoso en gabardina,
amanece despacio, sabes la hora y cruzas de lado a lado
por el corazón del parque lúgubre, sentimental,
cuánta es la melancolía,
y nada más importa,
vaso lleno,
cortado y sangrando,
otros recuerdos,
lamentando lo sucedido,
lamentando lo vendido y comprado,
es cierto y ahora comprendo,
no importa lo vagado,
no importan los planes complicados,
amigos en la melancolía,
es nada y todo,
hablando en código.
"¿Por dónde quieres comenzar?"
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