Telón abajo
Halo de luz,
diminuto,
bajo los parpados,
irrumpe,
diminuto,
bajo los parpados,
irrumpe,
prólogo de susurros,
antes de nacer,
subiendo,
subiendo...
subiendo...
Telón arriba
Fuertes carcajadas,
tantos días en soledad,
cautiverio en una isla desierta,
son los rostros
presentes desde cualquier lugar,
una calle de gris mirada,
días de rabia o noches de gozo,
el teatro es uno,
cubierto en almas
color de sangre azul,
cubierto con música
tan maravillosa,
significando el fin del mundo,
telón terciopelo rojo,
telón arriba,
marea y arena,
la vida es para vivirse,
de cinco a siete,
diez, uno, doce, veinte años,
horas con minutos,
manecillas y marejadas colisionando
en el caos interestelar de ojos moteados,
universo de emociones fuertes,
escuchando la música,
es siempre la música,
la vergüenza y la música...
El circo y el pueblo
Todas las damas son bellas,
en esta vida y en la que sigue,
hombres o bufones,
escuchándose tras las ventanas,
luz amarillenta,
carnavales y animales muertos,
ánimas del purgatorio,
presentes, hoy, por siempre,
marionetas del destino,
dulces, encantadoras,
bajo los rayos gentiles de un sol
carente de palabras,
poseedor de instintos humanos,
devorando sus propias manos,
clamando diversión,
a la sombra de los días,
cuando brilla la noche,
entre el ruido acompasado
de los comediantes,
aplausos,
todos se detienen,
claman por la bella y casta,
Clementina,
huyendo como chiquillos,
Ramón y Alfredo,
bribones desde primeros años,
juventud nunca pasando de moda,
la cena está servida,
los amigos se sientan a la mesa,
todos afuera bailan en la lluvia,
sonríe la luna y parpadea,
nunca detiene el río su aclamación,
es la fiera, colmillos y cuerpo de tigre,
nuevo destino colorido,
valle de guirnaldas,
tulipanes y otros designios,
abre las puertas,
todos tienen hambre y la desgarrada la panza.
Miedo a los temores
Abrase el cielo,
tras las nubes como aliento de Dios,
espesa y cargadas con su saliva,
llorando tal como gritan algunos locos,
piezas que corren por donde quier,
tierra devastada y lote de colegiales,
usanza de viejos robles,
alabanzas y gestos de insulto,
drama cómico de la vida,
una y mil sometidas de antaño,
cientos como ilusiones depositadas
en esperanza del mañana,
ahora y aquí,
personajes tristes,
hostigados en inexacta hora,
circunstancia tan extraña,
sus corazones regalados,
envueltos por la sonrisa,
parte del nuevo acto.
La faena
Espectáculo,
ilusión,
escapa de tu realidad,
aspiraciones poseas como
billetes bajo los párpados,
más te perseguirá la policía,
crímenes de lesa humanidad,
contando los huesos en reversa,
la vida puede ser difícil,
tersa o terrible,
acosándote como una sombra,
llorando a carcajadas,
lamentando todos los amaneceres,
tiritando como la niebla,
naces y reproduces,
tus errores,
tus aspiraciones,
tus metas,
tan ridículas,
tanta faena por concederlas,
atraparlas,
siluetas y caridad,
nadie te ama,
todos adoran la obra,
aplauden,
cantan y alaban,
grandes intervenciones,
toros y más diablos,
disfraces de segunda,
asoma el alba
cuando duerme el alma,
caminando bajo la lluvia,
un sueño cualquiera,
repitiendo la faena,
baila Dulcinea,
aquí esperaré,
dictan los militares,
animan los arlequines,
para siempre tu corazón,
venganza concluyendo en muerte,
en dos piernas irremediable,
faena.
Intermedio
Maquillaje,
fiesta,
romance descrito,
sobre el camino,
pintura,
labios.
La calle de las amarguras
Señoras bellas,
sujeten las flores de hueso,
nobles y bien adornadas,
escondan entonces a sus plebeyas,
fruto inigualable de sus entrañas,
pronto fama excederá en los caballeros,
cuando la noche sea una con el día,
cuando el amor se convierta en objeto
de real sentimiento,
señoras bellas,
cantemos un romance,
para Lope de Vega o Bécquer,
cenizo es el cielo,
piedras por todo el camino,
el fin de este mundo aproximándose,
cambio de vida,
de mente,
de aliento,
bailes que nunca desaparecerán,
música calcando congoja,
a miles de kilómetros de aquí,
sumergiéndose en el cielo,
río tan cristalino,
joven aún,
lamentado,
extraviando el dinero,
quedando sin almuerzo,
luz tan ciega como las muecas,
adoloridas,
una rotura, la traición,
cruzan caballos,
automóviles,
parte de la comedia,
del sueño inteligible
del vano corpóreo
de los años por deber,
aun por cruzar.
Venga la alegría
Y para todos,
un premio a estatura
oblicua de Cervantesco dilema y los dichos
inagotables de su Quijote andador,
blandiendo la voz que menciona,
actos en desenfreno,
el error fatídico, el agua de misericordia,
volverán los chiquillos a cantar,
mujeres robustas y uno mismo en tema
bagatela transitando sin mesura,
poblados agrarios y ciudades con pórticos
tan enormes,
nada detiene esta velocidad,
es la vida y de cualquiera,
tras la mirada centrifuga del calor,
son los maravillosos días,
venga pues,
toda nuestra alegría,
una comedia infinita,
sobrevolando el paisaje pintado,
a cuatro tintas,
tantos los rostros,
nombres jugueteando,
mucho sea el baile y la música,
obra sin final,
no es el mundo transfigurado en pantera,
basta de sueños,
deambulemos contraponiendo la madrugada,
es el fin de la obra,
todos sonreímos.
Fuertes carcajadas,
tantos días en soledad,
cautiverio en una isla desierta,
son los rostros
presentes desde cualquier lugar,
una calle de gris mirada,
días de rabia o noches de gozo,
el teatro es uno,
cubierto en almas
color de sangre azul,
cubierto con música
tan maravillosa,
significando el fin del mundo,
telón terciopelo rojo,
telón arriba,
marea y arena,
la vida es para vivirse,
de cinco a siete,
diez, uno, doce, veinte años,
horas con minutos,
manecillas y marejadas colisionando
en el caos interestelar de ojos moteados,
universo de emociones fuertes,
escuchando la música,
es siempre la música,
la vergüenza y la música...
El circo y el pueblo
Todas las damas son bellas,
en esta vida y en la que sigue,
hombres o bufones,
escuchándose tras las ventanas,
luz amarillenta,
carnavales y animales muertos,
ánimas del purgatorio,
presentes, hoy, por siempre,
marionetas del destino,
dulces, encantadoras,
bajo los rayos gentiles de un sol
carente de palabras,
poseedor de instintos humanos,
devorando sus propias manos,
clamando diversión,
a la sombra de los días,
cuando brilla la noche,
entre el ruido acompasado
de los comediantes,
aplausos,
todos se detienen,
claman por la bella y casta,
Clementina,
huyendo como chiquillos,
Ramón y Alfredo,
bribones desde primeros años,
juventud nunca pasando de moda,
la cena está servida,
los amigos se sientan a la mesa,
todos afuera bailan en la lluvia,
sonríe la luna y parpadea,
nunca detiene el río su aclamación,
es la fiera, colmillos y cuerpo de tigre,
nuevo destino colorido,
valle de guirnaldas,
tulipanes y otros designios,
abre las puertas,
todos tienen hambre y la desgarrada la panza.
Miedo a los temores
Abrase el cielo,
tras las nubes como aliento de Dios,
espesa y cargadas con su saliva,
llorando tal como gritan algunos locos,
piezas que corren por donde quier,
tierra devastada y lote de colegiales,
usanza de viejos robles,
alabanzas y gestos de insulto,
drama cómico de la vida,
una y mil sometidas de antaño,
cientos como ilusiones depositadas
en esperanza del mañana,
ahora y aquí,
personajes tristes,
hostigados en inexacta hora,
circunstancia tan extraña,
sus corazones regalados,
envueltos por la sonrisa,
parte del nuevo acto.
La faena
Espectáculo,
ilusión,
escapa de tu realidad,
aspiraciones poseas como
billetes bajo los párpados,
más te perseguirá la policía,
crímenes de lesa humanidad,
contando los huesos en reversa,
la vida puede ser difícil,
tersa o terrible,
acosándote como una sombra,
llorando a carcajadas,
lamentando todos los amaneceres,
tiritando como la niebla,
naces y reproduces,
tus errores,
tus aspiraciones,
tus metas,
tan ridículas,
tanta faena por concederlas,
atraparlas,
siluetas y caridad,
nadie te ama,
todos adoran la obra,
aplauden,
cantan y alaban,
grandes intervenciones,
toros y más diablos,
disfraces de segunda,
asoma el alba
cuando duerme el alma,
caminando bajo la lluvia,
un sueño cualquiera,
repitiendo la faena,
baila Dulcinea,
aquí esperaré,
dictan los militares,
animan los arlequines,
para siempre tu corazón,
venganza concluyendo en muerte,
en dos piernas irremediable,
faena.
Intermedio
Maquillaje,
fiesta,
romance descrito,
sobre el camino,
pintura,
labios.
La calle de las amarguras
Señoras bellas,
sujeten las flores de hueso,
nobles y bien adornadas,
escondan entonces a sus plebeyas,
fruto inigualable de sus entrañas,
pronto fama excederá en los caballeros,
cuando la noche sea una con el día,
cuando el amor se convierta en objeto
de real sentimiento,
señoras bellas,
cantemos un romance,
para Lope de Vega o Bécquer,
cenizo es el cielo,
piedras por todo el camino,
el fin de este mundo aproximándose,
cambio de vida,
de mente,
de aliento,
bailes que nunca desaparecerán,
música calcando congoja,
a miles de kilómetros de aquí,
sumergiéndose en el cielo,
río tan cristalino,
joven aún,
lamentado,
extraviando el dinero,
quedando sin almuerzo,
luz tan ciega como las muecas,
adoloridas,
una rotura, la traición,
cruzan caballos,
automóviles,
parte de la comedia,
del sueño inteligible
del vano corpóreo
de los años por deber,
aun por cruzar.
Venga la alegría
Y para todos,
un premio a estatura
oblicua de Cervantesco dilema y los dichos
inagotables de su Quijote andador,
blandiendo la voz que menciona,
actos en desenfreno,
el error fatídico, el agua de misericordia,
volverán los chiquillos a cantar,
mujeres robustas y uno mismo en tema
bagatela transitando sin mesura,
poblados agrarios y ciudades con pórticos
tan enormes,
nada detiene esta velocidad,
es la vida y de cualquiera,
tras la mirada centrifuga del calor,
son los maravillosos días,
venga pues,
toda nuestra alegría,
una comedia infinita,
sobrevolando el paisaje pintado,
a cuatro tintas,
tantos los rostros,
nombres jugueteando,
mucho sea el baile y la música,
obra sin final,
no es el mundo transfigurado en pantera,
basta de sueños,
deambulemos contraponiendo la madrugada,
es el fin de la obra,
todos sonreímos.
Telón abajo
grillo cantor,
dulce erosión.
dulce erosión.

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