miércoles, 22 de mayo de 2019

ALTABRISA


Mirándome al espejo,
estos ojos como cuchillas,
lejos de mi hogar,
tierra tan extraña,
mírame enterrar mis colmillos
 en tus huesos...

Alta brisa en mi cara,
corriendo para escapar,
pasando demasiado tiempo
 bajo la lluvia.

Quiero de la luz escapar,
no soy un ser de oscuridad,
esclarecer lo que no es mío,
amor en mi corazón,
fe en cada templo de Dios,
quiero tratar de comprender,
mi soledad y depravación,
quiero conocer un destino,
único y no melancólico,
buscar otro tipo de vida,
un día sin nombre,
la esperanza inmortal,
un cielo terso,
un infierno no tan caluroso.

¿Qué se supone debo esperar?

Mirándome al revés,
donde mi pecho sangra,
donde mi nombre es nada,
donde soy ninguno,
un mundo acecha,
tan hermoso y vasto,
¿Por qué me siento tan mal?

Minutos tan largos,
días igual a barrotes,
ir y venir en un trago,
distracciones en el eco,
moribundo sentimiento,
contagiando el viento,
un ave se ahoga en el mar profundo.

Alta brisa golpeado mis mejillas,
¿Por qué no obtengo lo que quiero?
Si tanto es el esfuerzo.

Alta brisa bajo mis parpados,
un sueño desesperado,
rotando como un mundo solitario,
perdido entre lágrimas,
espinas y sangre,
engañando mi consuelo con el paraíso,
vano y desencantado.

Señor...

No me abandones...

Alta brisa,
otro cuerpo,
otra voz,
aún más bella,
tiempos difíciles,
volveremos a vernos,
olas de este mar de marfil,
azul del cielo cayendo,
desaparece.

Aquí voy,
deseando una vida que no tendré,
un verano eterno,
los recuerdos de otros,
tanta luz y felicidad,
obtengo rabia y envidia,
aquí voy otra vez,
alta brisa en mis deseos,
en mi cuerpo,
norte y sur,
una guerra creciendo,
cincuenta soles
 como un poema de siempre,
luna inextinguible,
especie tan pretenciosa,
seres humanos y lo soy,
aquí voy,
directo al abismo.

El dolor es fortuna.


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