Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
lunes, 27 de mayo de 2019
TERCER ACTO
Encontrando una cabeza,
en el mejor de mis sueños,
frente a la escalera,
dirección, arriba,
hacia el cielo.
Encontrando felicidad,
en el peor de mis sueños,
objetivo, descenso,
no me puedo encontrar.
Remordimiento,
un corazón herido,
desvaneciendo los días,
tarde o temprano,
en juventud y pasión de
mis mejores momentos,
alejándome de quien fui,
hace tanto, diez años,
otorgando sucio respiro,
en palabras que no me pertenecen.
Nadie.
Desvaneciéndose mis manos,
volviéndose ajenas,
como las huellas,
dirigidas hacia el abismo,
rutina que no es mía,
nada soluciona mi sonrisa
porque es hipocresía,
un espacio en blanco,
mi nada y soy tal,
un borrador maldecido,
no veo mis pies,
no tengo guía,
no poseo nada,
salvo un empleo idiota,
un disfraz sin corazón,
cuerpo-maniquí,
rostro de un estafador,
soy el farsante,
duele tanto,
y es envidia,
les envidio.
¿Qué puedo esperar?
Esperar amarme,
teniendo desprecio por piel,
un carácter débil,
levedad de una sombra sin
dueño, tan perdido,
caricatura de los malos momentos,
un sueño sin concebir,
un instante somero en la eternidad,
temores que pasan y no cicatrizan,
heridas bajo el pecho.
¿Cómo puedo aprender de mi mismo?
Soy un fracaso encarnado.
Tan arrepentido de no ser yo,
acumulando recuerdos confortables,
un edifico abandonado,
oscuro de ventanas rotas,
las mismas viejas calles,
descuidadas y sucias,
padeciendo frustración como
espinas en mi estómago,
naciendo para complacer a otros,
esperando el fin del mundo
al concluir el tercer acto,
estoy arrepentido,
tan arrepentido de vivir.
Se escurre el tiempo,
cuanta más desesperación
posees en la cabeza,
síntoma de otras causas,
cerebro que divaga,
inminente retiro a las jaulas,
desapareciendo tras la bruma,
se rompen mis dientes.
Y el mejor de mis sueños,
volviéndose realidad,
un mundo entrañable,
vísceras sangrando,
y el peor de mis sueños,
es siempre el mismo,
comenzando a mendigar,
caridad de mejillas pálidas,
si tanto importa,
lo que digo no puede ser,
realidad moldeada en barro,
escrita a mano,
una promesa sin crecer.
Todo el daño realizado,
auto infligido,
como un disparo en la sien,
sellado en ritual diario,
esperando olvidar,
la nada en frío absoluto,
cero tolerancia,
no me puedo ayudar,
no me puedo encontrar,
esperando olvidar.
He fallado,
siento el remordimiento,
he tenido tanto miedo,
yéndome al olvido.
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