sábado, 11 de mayo de 2019

Ys


Encuéntrate de rodillas,
apagando una vela,
en plena borrachera,
revolviendo sonidos
 fuera de tu cabeza,
encuéntrate sonámbulo,
 dentro de la zona fantasma
de tu corazón.

Lentamente,
desnuda,
en el pálido halo
 de nueva luz,
viste con las mejores
 marcas,
observa tu labio,
tembloroso,
rápido al explotar,
un cabello nuevo,
distinta identidad,
robándose un cuerpo,
idea obsoleta,
para cuando lograste
mayoría de edad,
rompiéndote como racimo
 de cristal,
las mañanas azules,
es un año diferente,
la sensación es igual,
apático pedazo de carne,
 envoltorio de huesos,
existiendo en el pecado,
la duda, el desamparo.

Encuéntrate,
atrapado en la fuente de los deseos,
hoy todos visten de negro,
ambas manos sangrando,
tus pensamientos
 se deben a tu destrucción,
cuerpos corruptos,
tan desnudos al fulgor de
 tan breve llama de vida,
encuéntrate portando la bandera por rostro,
fueron dos o tres años,
sin despertar,
viviendo en el transporte publico,
ayer contratabas placeres,
hoy eres tú la puta,
en el más nauseabundo de los
 agujeros negros en el espacio vacante,
dos "i" griegas,
una "ese".

Hagamos que suceda,
un mundo de plenitud y dicha,
en alguna isla desierta,
acompañando la furia de las olas,
el reflejo de guiño solar,
proyectando nuestras sombras,
tan inertes,
en nombre del abandono,
fantasmas, a veces,
extrañeza en el vacío,
los recuerdos difusos,
una tormenta en medio del cerebro,
un fin de año negro,
lugar trascendente,
pálido es el paso del tiempo,
un eco trágico,
la "i" griega"
 y la "ese".


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