Las apariencias engañan...
Mírame directo a la pupila,
mírame sonreír,
abrazar sinceramente a otros,
menos a ti.
No soy más que apariencia,
nada digas ya,
otros lo sospechan,
tampoco tú lo sabes,
soy bienhechor,
soy bondad...
(Soy un vil hijo de la rechingada).
Mírame las manos,
suaves como mantequilla,
mi voz es cristal que se corta,
mis intenciones son equivocadas.
Soy furia en instantes,
la corrosión sublime en tu vida,
engañándote en mi pose bendita,
soy tu peor pesadilla,
inestabilidad,
visceral como erupción de volcán.
No tengo memoria,
hablo por gritar,
eres inútil para mi,
salvo tu sangre,
salvo tu tiempo,
salvo todo tu dinero,
soy apariencia,
soy redentor...
(en el agujero más horrible del infierno...)

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