jueves, 15 de agosto de 2019

UNA NOCHE DE AQUELLAS...


Una noche de aquellas,
serena bajo el cobijo negro,
noche oscura, silenciosa,
vagando por los pasillos,
afuera,
en mis sueños, un incendio,
dentro de la habitación,
ahora llueve,
sobre los edificios tristes,
sobre todos los árboles dormidos,
bajo la mirada blanca de la luna.

Una noche de aquellas,
cuando el ruido terminó,
vino y se fue,
música para resplandecer,
padeciendo bendito insomnio,
de un lugar a otro,
desfilando las personas como
 manada, los atuendos, sus voces,
aroma a bebidas y ese magnifico baile,
consumiendo las horas,
todo fue parte del mismo sueño,
¿Dónde quedó entonces su latido?

No todo es cuestión de tiempo,
apersonado a la sombra del umbral,
una vida por otra,
ese eco,
sobreviniendo de los recuerdos...

Juventud de ansiedades,
a salvo leyendo sobre la vida,
ajena de toda instancia,
andando en el frío de la madrugada,
habrá algún sitio cálido,
bullicio de tantos y nada más,
sus risas y huellas,
invisibles, perdiendo sus instantes,
a veces últimos,
en otras inmortales,
minutos de oro,
segundos como el hielo,
llueve hoy,
ayer también
 pero no tanto,
susurrando tras las paredes,
un mismo sabor, color pardo,
¿Dónde estuvimos?

Sobreviviendo este aburrimiento,
disparándole salvas a la nada,
regresando en una suplica,
aliento, etéreo como ángel de misericordia,
todo, siempre, afuera sucediendo,
mismo truco,
mismo sueño,
como esas noches,
belleza digna de películas,
deprimidos recitales,
es la música,
el solitario desvelo.

Una noche de aquellas,
imaginando entre la textura blanca,
de la almohada,
un futuro distinto,
al siempre sucedido,
imaginando realidades alternas,
desvaneciéndose al rigor de la realidad,
y hace calor y es otra la verdad,
soñando con ser alguien más,
pero, ¿Quién podría ser?
Una noche de aquellas,
cuando solía vivir
y hoy todo es distinto...


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