martes, 13 de agosto de 2019

SR. LIMBO


Sujeto promedio,
problemas regulares,
un nombre simple,
don nadie de la nada.

Comprendiendo a partir de la mirada,
contrayendo las emociones,
táctil y desproporcionado,
no hagas nada sin medir,
consecuencias y placeres,
cabeza con mil agujeros,
odisea espectral,
simbiótico esmero vital.

Y te habrás ido,
cuando el reloj detenga
 su latido,
todo sobra para ti,
miles de ocasiones distintas,
tal vez lo veas,
tu rostro contraído en el mío.

Estamos vivos.

Tomando posesión de mi cuerpo,
los pasos de la perdición,
Sr. Limbo,
naciendo a partir de los colores,
primarios, fríos y pardos,
eco de una voz profunda,
ahora transmitiendo el horror,
en este lado del planeta,
mi nombre es sobrante del pasado.

Escapado de los animales,
parásitos en el intestino,
tanto como lo fui,
irrumpiendo en el mundo,
real e imaginando fantasías,
tan huecas como la fortuna en
 mi mano derecha o izquierda,
cuando el destino tiene miedo
y se hunde en el océano,
Sr. Lamento,
mismo equipaje,
dinero submarino,
peces con filosos dientes.

Y te habrás ido,
cuando haya llegado
 el próximo transporte,
puedes sentirlo,
tras pálido destello,
impacta el dardo,
si tu sangre es la mía,
no te muevas.

Estamos muertos.

Soy el rey en este sueño,
fotocopiando las identidades,
vistiendo las llamadas,
visita tras visita en el negocio
 difícil de sufrir,
no es culpa de internet,
la punta del iceberg en las
necesidades principales,
página en blanco,
floreciendo para subsistir,
deposítame el primer pago,
los números no mienten,
sólo te han asesinado,
no tienes nombre,
no eres sino un fantasma,
eso quieres,
soy imaginación,
moneda de cinco centavos...

apagado, sentimiento cero,
sonido liberado,
once en punto, sublimado.


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