martes, 19 de noviembre de 2019

EL LATIGO


Amor perdido,
eterno sopor,
es maligno,
lacerando la pared
 y los sueños.
es maligno,
golpe fatal.

Lágrimas de dolor,
libres una noche de tantas,
el nombre en la lápida,
una fuerza mortal.

Introduce una dirección distinta,
voces en la oscuridad,
como sangre tras el ojo,
su mirada y redención,
esta luz es poesía,
a razón inconclusa,
solicitando la verdad,
nadie escucha,
nadie observa,
ciudad en tinieblas,
sus calles son navajas.

De los amantes,
cuando su pasión fue engaño,
orillando su carne al límite,
filo bajo la garganta,
amantes incorpóreos,
en fauces de la noche,
inmortales, exquisitos
sublimados a raíz de los sueños,
cuando el placer es sufrimiento.


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