martes, 5 de noviembre de 2019

ESPERANZA DE UN POETA CANSADO


Esperanza de un poeta cansando,
trivialidades de su voz,
uno de tantos suspiros,
alimentándose a costa de las miradas.

Escapando de la confusión,
de un mundo temerario,
repleto con belleza,
sólo queda falsedad,
máscara de crepúsculo,
anunciando cese al fuego.

Esperanza,
importantes los versos,
pesarán más que el oro,
cualquier día de estos,
cuando ascienda el alma,
la voz será objeto bendecido,
por la mano grandiosa de Dios.

Esperanza,
de estos pasos tan mustios,
su transcurso terrenal y solitario,
culpándose para jamás volver,
en tanto son leídos sin recato,
tratados de manteles largos,
son paja y plumas,
cuando la tinta chorrea de los dedos,
escribiendo animales nuevos,
venganza para todos los santos,
y ahí, es ahí,
donde los mártires fueron cambiados,
donde nace la niebla,
lugar sagrado para el poeta avejentado.

Esperanza,
cuando la poesía resuelve tu vida,
grita muy lejano de su puesto el vigía,
partiendo desde un mundo aparte,
rostro proveniente del espacio,
esperanza de los niños con hambre,
habrá quien cante, ría y celebre,
mirando largamente la planicie oscura,
sirviente de la noche,
añorando una presencia,
tal vez sea demasiado tarde,
para extrañar una figura,
demasiada es la distancia
y muy pocos, los bellos
recuerdos de la vida.


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